¿SE PUEDE HACER UNA TEOLOGÍA DE LA ORACIÓN?

| 12 noviembre, 2012

Aparentemente, plantear una teología de la oración puede resultar poco menos que un disparate. Porque la teología y la oración parecen pertenecer a mundos totalmente opuestos.

La teología, que es un término griego compuesto por  “Theos” = Dios y “logos” = palabra o discurso, surge a partir de la influencia del pensamiento griego en el cristianismo. No es una palabra bíblica sino el intento por reflexionar sobre Dios, tomando como base la Biblia pero, a su vez, usando la razón como instrumento. A más de veinte siglos de cristianismo ya no es posible desconocer la influencia de la teología en la fe cristiana, por eso planteamos el tema.

Hacer una teología de la oración implica reflexionar, con los datos de la Biblia, sobre quienes intervienen en ella, las diversas formas que adquiere la oración y su importancia en la vida cristiana.

En primer lugar, la oración siempre está dirigida a Dios. En el Antiguo Testamento las oraciones se dirigen siempre a Él, pero bajo distintos nombres. En los salmos, es habitual la invocación a Jehová (Yavé o el SEÑOR, como traduce la Nueva Versión Internacional de la cual citamos en este artículo).

“A ti, SEÑOR, elevo mi clamor
Desde las profundidades del abismo,
Escucha Señor, mi voz,
Estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.” (Salmo 130.1, 2).
“En ti, SEÑOR, me he refugiado;
Jamás me dejes en vergüenza.” (Salmo 71).
Otras veces, los salmistas invocan de modo más genérico directamente a “Dios”.
“Oh Dios, otorga tu justicia al rey,
Tu rectitud al príncipe heredero.” (Salmo 72.1).

En el Nuevo Testamento, Jesús nos enseña a invocar a Dios como Padre. En su meduloso estudio sobre la expresión aramea Abba (“Padre mío” o “papá”), Joachim Jeremías ha insistido que en el Antiguo Testamento no tenemos esta forma tan personal para dirigirnos a Dios. Y agrega: “El carácter inusitado de esta manera de invocar a Dios da muestras de ser el eco de la oración misma de Jesús.” (Teología del NT, vol. I, p. 84). El Padrenuestro, sería entonces, el modelo por el cual Jesús nos enseña a invocar a Dios.

Pablo conecta la oración con la obra del Espíritu Santo cuando dice que es el Espíritu quien nos impulsa a decir: “Abba Padre” (Ro. 8.15; Gál. 4.6). El apóstol agrega algo maravilloso en cuanto a la acción del Espíritu en nuetras oraciones: “No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse en palabras.” (Ro. 8.26). Antes de ir al segundo aspecto, permítanme decir que la Trinidad está presente en la oración. Aunque podemos orar a cualquier persona de la Trinidad, en general el NT nos dice que oramos al Padre, en el nombre de Jesús e impulsados por el Espíritu Santo. Si esto no es “teología de la oración” ¿qué es teología?

El segundo aspecto teológico de la oración tiene que ver con las formas que adquiere en la Biblia. Aquí no tenemos espacio para desarrollar el tema. Solo podemos enunciarlo. Hay oraciones de clamor, de alabanza, de intercesión, de adoración, etc. Los salmos están llenos de diversos tipos de oración. Pablo nos enseña que la oración de petición –que quizás sea la que más abunda en nuestra vida cristiana– siempre debe ser realizada “con acción de gracias” (Fil. 4.6).

Finalmente, cabe reflexionar sobre los resultados de la oración. Esos resultados son, entre otros, crecimiento en la fe y en la gracia de Dios, perseverancia, poder espiritual, salvación, sanidad y paz. Pablo dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil. 4.6, 7).

Estas palabras nos conducen a una conclusión: más allá de que podamos hacer una teología de la oración, la misma siempre superará nuestra comprensión ya que, como se ha dicho clásicamente: lo finito no puede abarcar lo infinito.

 

Dr. Alberto F. Roldán
Doctor en Teología (Instituto Universitario Isedet)
Master en Ciencias Sociales y Humanidades (Universidad Nacional de Quilmes)
Maestría en Educación (Universidad del Salvador en Buenos Aires)
Escritor y conferencista internacional
Pastor de la Iglesia Presbiteriana San Andrés

 

 

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Categoria: BIBLIA, Edición 1 | LA ORACIÓN, entrega 2, Teología

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