LUJAN, YANINA Y LOS CHICOS DE LLULLAILLACO

| 26 noviembre, 2012

No deja de ser llamativo el hecho de que existan los mayores porcentajes de suicidios adolescentes en la zona donde se exhiben los cadáveres conservados de jovencitos asesinados en rituales paganos que hoy se quieren hacer aparecer como alternativas válidas de fe al cristianismo.
El mundo espiritual de maldad existe y nosotros los pastores tenemos la obligación de salir a luchar contra eso, dándonos cuenta de que en este terreno no hay políticas humanas que puedan deshacer estos azotes.

Luján Peñalba tenía 19 años, Yanina Nüech solo 16. Vivían en Salta, eran amigas y ambas determinaron quitarse la vida juntas, presuntamente en un pacto suicida, durante el pasado mes de julio.

Todo esto lo digo en la etapa de las suposiciones, ya que todavía es materia de análisis por parte de la justicia, pero las noticias apuntan, supuestamente, en esa única dirección.

Lo de Salta es grave, es la segunda provincia en índice de suicidios adolescentes detrás de Jujuy. Tiene el quíntuple de los de Buenos Aires y el doble de la media del país. Las edades de la mayoría de los suicidios corresponden a chicos que tienen entre 15 y 19 años. En ese rango de edad, en la última década, aumentaron un 328% los casos.

Según datos de la Asociación para Políticas Públicas, incluidos en el trabajo titulado “El problema del suicidio en Argentina 1997-2008. Casos de niños y adolescentes en las provincias del Noroeste”, entre 1997 y 2008 se produjeron 34.193 suicidios.

Es, cuanto menos, sugestivo que justamente este alto índice de suicidios se producen en Salta y Jujuy.

Es en Salta, precisamente, donde está el Museo de Arqueología de Alta Montaña, allí detrás de un cristal y dentro de una cámara a temperatura y humedad constantes está la “doncella de Llullaillaco”, una niña de presumiblemente unos 14 años que está sentada con las piernas cruzadas y con su cabeza caída sobre el pecho.

Ella fue víctima de un cruel sacrificio hace unos 500 años, a más de 6.000 metros de altura, en la cumbre del volcán que genera el nombre con el que se la reconoce ahora: Llullaillaco. El clima helado mantuvo su cuerpo durante estas cinco centurias sin que entrara en descomposición.

Junto a la misma se exhibe el cadáver de la “Niña del Rayo”, aparentemente tenía al morir unos 6 años; en algún momento de estos siglos anteriores recibió una descarga eléctrica por lo que su cara se ve ennegrecida.

También hay un niño de unos 7 años que las acompaña en las mismas condiciones. El pequeño, junto a la “Niña del Rayo” fueron embriagados y entregados a los “dioses”, lo que implicó su abandono en la montaña helada, sin comida ni abrigo. Una inmolación pagana.

Probablemente, tenían la creencia que ofrecer a sus dioses estas libaciones generaría el favor de ellos o evitaría a toda la tribu una andanada de ira de los mismos.

Es grosero pensar en este exhibicionismo obsceno, donde turistas pagan para alimentar el morbo de ver, en cuerpo muerto aunque conservado, a estas criaturas criminalizadas en rituales ancestrales.

Los niños de Llullaillaco no son recuerdos tenebrosos que indican una reminiscencia que lleve a transitar un camino de respeto y consideración. Nuestro postmodernismo no lo es en tanto pues mantiene las mismas situaciones aunque presentadas de una manera distinta.

Hay abundante demostración siniestra que no encuentra un porqué en los opinólogos del facilismo. Al crecimiento exponencial del suicidio citado anteriormente en esa zona se le suman un aumento en un 33% de las causas de abuso sexual, según el diario local El Tribuno; los casos por hechos de violencia familiar han subido incesantemente desde 2006 y la violencia de género mató el año pasado a 18 mujeres, y en lo que va de 2012 a más de 10.

¿Cómo no recordar a las turistas francesas y al siempre vigente reclamo de aparición de María Cash, desaparecida también en Salta?

Entre abril y junio de 2010, 8 adolescentes se suicidaron en Rosario de la Frontera, provincia de Salta, ahorcándose como fue la determinación final de Luján y Yanina.

Amerita aclarar que esto no es algo exclusivo de las provincias de nuestro noroeste, en años recientes ocurrieron oleadas de este flagelo social. En Villa Gobernador Gálvez, Provincia de Santa Fe, entre 1992 y 1993, 9 adolescentes se quitaron la vida.

En 2005, en el departamento de Vera, también en esa provincia, se produjeron 8 suicidios adolescentes en un lapso de 90 días. Y en la provincia de Santa Cruz, en General Las Heras, 22 jóvenes de entre 14 y 32 años se quitaron la vida entre mediados de 1998 y fines de 1999.

No tengo la menor duda de que las oleadas de suicidios están relacionadas con cuestiones espirituales. Es evidente que en determinados momentos el diablo logra una entrada libre y genera esto tan espantoso, que deja tanto dolor y sensación de vacío en quienes sobreviven y están relacionados sentimentalmente con las personas.

Acá no valen los argumentos presuntamente racionales que manejan hipótesis tales como pobreza, imposibilidad de estudiar, malos ejemplos de los dirigentes, incapacidad de los padres para comprender, y tantos otros de ese tipo.

Puede que estos argumentos sean útiles para entender otros flagelos sociales, pero no las olas de suicidios. Este tipo de situaciones trasciende a la psicología, la sociología, las relaciones familiares, las situaciones económicas o sociales. Esto tiene que ver con lo espiritual.

¿Cómo lograr entender a Luján y Yamila pactando suicidarse juntas? Una de ellas estaba editando un disco que la llevara a la fama como cantante, es inentendible su determinación. ¿Cómo concebir la idea de que cuando una sugirió el suicidio la otra no la paró, o dejó sola y corrió a buscar ayuda ante la propuesta de su amiga?

Juntas fueron a comprar la soga y determinaron el lugar donde poner fin a sus vidas, evidentemente juntas subieron al árbol y saltaron a una hacia el infinito vacío.

¿Infinito vacío?

No voy a entrar en esta nota en los considerandos eternos del suicida, porque aquí no estamos mirando un hecho aislado, estamos viendo una sumatoria de sucesos que innegablemente son arrastrados por una causal extrema.

No deja de ser llamativo el hecho de que existan los mayores porcentajes de suicidios adolescentes en la zona donde se exhiben los cadáveres conservados de jovencitos asesinados en rituales paganos que hoy se quieren hacer aparecer como alternativas válidas de fe al cristianismo.

El mundo espiritual de maldad existe y nosotros los pastores tenemos la obligación de salir a luchar contra eso, dándonos cuenta de que en este terreno no hay políticas humanas que puedan deshacer estos azotes.

Tenemos nosotros las armas suficientes para enfrentar al maligno que está detrás de este despropósito irracional, procurando cumplir su cometido denunciado por Jesús y registrado en Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir…”, pero confiados en la aclaración que Él mismo agregó, constituida en la única solución posible para este tipo de situaciones, algo que nosotros deberemos predicar de continuo: “…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

 

 

Rodolfo Polignano
Pastor en el barrio de Colegiales de la Ciudad de Buenos Aires
Unión de las Asambleas de Dios
Profesor del Instituto Bíblico Río de la Plata durante 30 años
Escritor y maestro se especializa en Homilética
Bajo su ministerio pastoral se levantaron 12 nuevas congregaciones
Sirvió muchos años como presidente de Evangelismo de la Unión de las Asambleas de Dios

 

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.

Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.

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Categoria: DOSSIER de ACTUALIDAD, Edición 1 | LA ORACIÓN, entrega 4

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