ORANDO CON SAN PABLO

| 26 noviembre, 2012

Una vez leídos los capítulos 5 6 7 y 8 de la carta a los Romanos (¿todo eso?)  podemos decir que es un texto maravilloso, que nos va llevando desde la interioridad de la fe, desde esto de, bueno, uno sentirse hijo de Dios, hija de Dios, uno mismo vivir su fe, sentirse parte de la familia…

La carta de los Romanos desarrolla una visión del hombre totalmente perdido, y presenta todo el proceso de salvación, la justificación, el perdón de los pecados, hasta que… uno, se encuentra en el momento de querer vivirlo ¡y que no le sale! ¿A ustedes no les pasa eso no?… Por fin nos tira este capítulo 8 y nos dice: “Mirá, todos los que son guiados por el Espíritu son hijos, y legítimamente, auténticamente, desde adentro, pueden decirle: ‘Pa’”. Nosotros no decimos: “Abba, Padre”. Decimos: “Pa”, ¿no es cierto? Cuando uno dice: “Pa”, sabe que el vínculo está bien.

Y acá San Pablo dice algo sorprendente, que nos saca de nuestro papel individual –porque prefiero no usar la palabra “personal”, sino “individual”– de trascenderse a uno mismo, de irse más allá de uno mismo, de romper ese círculo de estar apretaditos en la identidad que tengo y que no puedo cambiar, y trascender y orar hacia afuera. Mirar con lo que se llamaba “simpatía”, sentir por el otro, y orar. Y San Pablo dice: “Y vaya, que hasta con la creación estamos orando”. Entonces el evangelio deja, por un ratito, de ser esa cosa de la fe íntima, que es muy cierta, muy necesaria, y explota a una fe cósmica que, de golpe, nos pone a cargo de la creación otra vez, como si fuera Génesis 1 y 2. Otra vez nos pone ahí, a cargo de la creación. Dice: “Ore, usted, por su creación, che. Interceda, abra su corazón, transciéndase”. Dice: “Si no sabe qué orar, no importa, porque el Espíritu es capaz de orar a través nuestro, más allá de lo que yo mismo entiendo”. Pero Dios conoce la intención del Espíritu.

Es difícil orar por el otro. ¿Qué se pide? ¿Qué sé yo qué se pide? Hoy intentamos orar por la ciudad de Buenos Aires. ¿Qué se pide? No es fácil ser específico, entender la problemática, es dificilísimo. Pero sí se puede orar en el Espíritu. Sí se puede interceder, decir: “Yo me pongo en el medio y estoy a favor de”. Y me planto delante de Dios en el Espíritu, y me dejo conmover por algo que aparentemente no es mío, que podría sacarme el problema de encima, pero decido no sacármelo de encima, sino asumirlo. Y me vuelvo intercesor. Dice el texto: “¿Ustedes escuchan los gemidos de la creación? La creación gime”. Y se anima San Pablo a decir: “¿Y nosotros? ¡nosotros también gemimos!”. ¿Quién no? ¿Quién no llora una noche contra su almohada?, ¿Quién no gime? ¿Quién no se siente confundido? ¿Quién no teme por sí mismo, por su fe, por su salud, por su salud emocional, mental, por sus vínculos, por su trabajo?  Sí, nosotros también gemimos, y ¿qué orar como conviene? Y, ¿qué sé yo? pero el Espíritu sí sabe. Así que uno se puede plantar en el Espíritu a interceder y buscar ser uno un buen canal de oración. Como Jesús, que se planta frente al Padre: “Señor, yo no te pido por estos, te pido por los que vienen, y por todo lo que hay allá atrás”. Ni sé por quién estaba orando.

Uno a veces trata de orar por otros y ¿quién conoce el corazón humano?  Sólo el espíritu del hombre que habita en él. Así también nos va a enseñar San Pablo. Es difícil conocer el corazón del otro por quien yo estoy orando. Dificilísimo. Pero se puede interceder en el Espíritu. Uno igual puede plantarse delante de Dios y decir: “Te ruego por él, te ruego por ella, que lo bendigas, que lo cuides, que le hagas bien, que la sanes. Por este pedazo de la sociedad, por esta empresa, por esta aula, por esta familia, por este vecino”. Esa capacidad de interceder, de plantarse uno delante de Dios. Decir: “Algo va a pasar acá a favor de esto, y yo me planto. Ni tengo idea de lo que estoy orando pero, Señor, hacé algo”. Amén. Amén.

Julio César López
Pastor en el barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires
Iglesia Presbiteriana San Andrés

 

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.

Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.

La dirección de Cordialmente procura que la expresión bíblica “examinadlo todo, y retened lo bueno” sea el objetivo, por lo cual se invita a los distintos escritores a presentar sus fundamentos dejando el juzgamiento del artículo en cada uno de los lectores.

 

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Categoria: Biblia, BIBLIA, Edición 1 | LA ORACIÓN, entrega 4

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