UN NUEVO LIDERAZGO PARA UN NUEVO TIEMPO

| 25 marzo, 2013

Cuando mencionamos la palabra “líder” automáticamente nos remitimos a una imagen mental, un concepto, una idea predominante de lo que ello significa. Esta concepción se encuentra poderosamente modelada por algo llamado cultura. Comenzaré entonces por definir, por acotar dicho concepto que a mi entender es el que predomina en nuestra concepción cultural, y en especial en la visión que la sociedad tiene del liderazgo, principalmente político, pero que se ramifica a otras áreas de influencia, incluyendo la religiosa.

El sociólogo Max Weber escribió, en el siglo pasado, sobre algo llamado los “tipos de dominación”. Un “tipo” es una ejemplificación, una descripción ideal que encierra las características distintivas de algo, en este caso, del líder, y la “dominación” las razones que hacen que sus seguidores consideren “legítimo” dicho liderazgo. En otras palabras, por qué la gente le hace caso a los líderes. En realidad, decimos que “hay tantos tipos de liderazgo como líderes hay”, aunque todos, dentro de esta teoría, se encuadran dentro de estos tipos, existiendo una combinación de los tipos ideales de dominación legítima en la práctica. Existen, siempre en las consideraciones del autor, tres tipos de dominación, a los que a su vez se les corresponde un consiguiente tipo de liderazgo:

1) De carácter racional, basada en la creencia de la legalidad de ordenaciones estatuidas. Ejemplo: los cargos electivos de las modernas instituciones.

2) La tradicional, que descansa en la creencia de la sacralidad de las tradiciones y la historia. Por ejemplo, el jefe de la tribu.

3) La carismática, basada en las capacidades extra cotidianas o extraordinarias del líder, que se asocia, generalmente, a los líderes populares.

Aunque, como expresé anteriormente, esta dominación es expresada en una combinación de los tres tipos, podemos pensar que en esta parte del mundo y, como consecuencia de los procesos histórico/sociales, se identifica el concepto de líder mayormente con el tipo de dominación “carismática”, cuya legitimidad se encuentra basada en las capacidades extra cotidianas del líder. Haciendo un paralelo con el liderazgo pastoral, sería interesante debatir si las corrientes que pregonan lo “apostólico”, como forma de gobierno piramidal, entrarían dentro de esta concepción de liderazgo. Muchas veces los liderazgos de las cúpulas religiosas se escinden de sus dirigidos, interesándose en un proyecto de construcción impuesto “desde arriba” a fin de satisfacer intereses institucionales y dogmáticos y, la forma para lograrlo, es a través del pueblo al que utilizan como medio.

HACIA UN LIDERAZGO CONTRACULTURAL, HACIA UN LIDERAZGO “EMPÁTICO” 

“Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores, mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve”

S. Lucas 22:25-26

A modo de reflexión, proponemos una alternativa de liderazgo basado en el servicio, un liderazgo que, tentativamente, denominaremos “liderazgo empático”. Jesús enseñó que “mayor es el que sirve”. Esta concepción de liderazgo, basado en el modelo cristocéntrico que nos remite al principio de empatía (interpretado básicamente éste como “ponerse en lugar del otro”), genera, utilizando como una de sus herramientas básicas el servicio, una dirección de liderazgo en pos de contemplar en todo momento las necesidades y derechos fundamentales que hacen a la dignidad de toda la especie humana.

Tomando la vida de Jesús, y partiendo como cristianos del supuesto de su divinidad, tenemos un claro ejemplo de lo que es un “liderazgo empático”, pues: “siendo Hijo de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que, se despojó a si mismo, y tomando forma de siervo (claramente vemos reflejado el principio de empatía) se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta su muerte, por lo cual Dios le exaltó hasta lo sumo, dándole toda autoridad” (Filipenses 2, La Biblia).

El líder empático tiene una misión que solo puede llevarla a cabo si conoce, compatibiliza, palpa, percibe y hace suyas las demandas, insatisfacciones y necesidades puntuales de la gente, una dirección que parte “desde el lugar de la empatía” hacia la concreción de metas superadoras y la ejecución de proyectos que no solo contemplen estas metas, sino que también regulen el proceso de su implementación para no dejar en el camino a los más débiles.

Es por ello que Jesús dejó su gloria y, como hombre, fue tentado en todo, pero sin pecado, dejándonos ejemplo para que sigamos sus pisadas. Y su autoridad reside, precisamente, en que caminó primero los mismos caminos que nosotros hemos de transitar. Él no nos dijo que hacer, sino que nos mostró cómo hacerlo.

 

CARACTERISTICAS DEL LIDER EMPATICO 

El líder empático aspira a la autorrealización personal a través de la autorrealización de la comunidad en la que vive y a la que, en diferentes grados de responsabilidad, dirige. Es decir, cree que en el bienestar general se encontrará plasmado también su bienestar. Por lo tanto, pone en práctica las palabras del Jesús cuando infiere que: “nunca el hombre es un medio, sino que siempre es un fin.” (Haz a los demás como quieras que te hagan).

El líder empático advierte la permanente tensión que existe entre la “legalidad”, la “igualdad” y la “justicia”, comprometiéndose en la resolución de los problemas poniendo como la guía más alta los principios del cristianismo bíblico. El líder empático no solo se propone implementar metas que tengan que ver con el progreso y el bienestar a futuro, sino que considera cuántos y cómo serán afectados durante el proceso, a fin de establecer una virtuosa articulación entre el “bien a futuro” y el impacto que la consecución de estas metas producen en el vivir de la gente en el día a día.

Postulo entonces que el principio de la “empatía”, aplicado a los diferentes órdenes de la vida, se traduce en servicio orientado al liderazgo con una fuerte impronta de compromiso y responsabilidad social. Necesitamos un liderazgo renovado que se apropie de este concepto bíblico fundamental para realizar la tarea en el mismo espíritu que nos enseñó Jesús.

 

Aníbal Villordo
Lic. Ciencia Política
Presidente Unidad Pastoral San Isidro
Pastor Iglesia Fuente de Gozo

 

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Categoria: Edición 3 | Educación, entrega 4, Teología Pastoral

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