GENOCIDIO ARMENIO

| 6 mayo, 2013

Transcribimos, con permiso, de la edición de ACIERA ON LINE una nota escrita por uno de sus ex vice-presidentes, el pastor y misionero Edgardo Surenian, con relación al recuerdo del genocidio armenio, un pueblo mayoritariamente cristiano al producirse el fatídico episodio, uno de los íconos de la violencia que sacudió al mundo en el siglo pasado.

“Cada 24 de abril es un día de recuerdos para aquellos que somos descendientes de armenios. La primera nación que se proclamó cristiana en la faz de la tierra, allá por el 301 DC. Hace 98 años, en 1915, en el marco de la Primera Guerra Mundial comenzó un hecho que marcó la vida para los armenios: un genocidio programado y que fue perpetuado durante varios años. Hitler se inspiró en esta matanza de más de un millón y medio de armenios para perpetrar su genocidio judío.

Los Otomanos, que en ese entonces dominaban las tierras actuales de Turquía, Grecia, Chipre, Armenia, Kurdistán, Líbano, Siria entre otras naciones, por motivos principalmente religiosos, también económicos y otros de menor grado perpetraron este genocidio de lesa humanidad, haciendo desaparecer familias, ciudades, pueblos y aldeas, quedándose con gran parte del territorio de Armenia de entonces hasta el día de hoy.

Los recuerdos son de los familiares que no conocimos y de los sobrevivientes de tal masacre que nos relataron sus vivencias en medio de esta situación más que desesperante. El Impero Otomano hoy Turquía, motivados por un odio indecible de religión islámica irrumpieron sin piedad con el solo objetivo de raer a los armenios cristianos de la faz de la tierra.

Hoy como descendientes reconocemos la historia de antaño y nuestro presente. Podemos tener dos reacciones, humanamente hablando, una es de resentimiento, odio, rencor y hasta deseos de venganza o por el contrario una actitud de amor, perdón y reconciliación.

Dios dice en su palabra: “Mía es la venganza yo pagaré dice el Señor” Romanos 12: 19 y nos recomienda a través del apóstol Pablo que: “Si es posible, en lo que dependa de cada uno de nosotros estemos en paz con todos los hombres” Romanos 12: 18.

Como descendiente de armenios cristianos y como un seguidor de Cristo en este día recuerdo la entrega de mis abuelos y demás familiares dando sus vidas a Dios. Jesús había dicho a sus discípulos: “…me seréis testigos (mártires)” Hechos 1: 8.

Hoy por hoy la pregunta es: ¿Estoy dispuesto yo, como armenio cristiano (seguidor de Cristo), dispuesto a dar mi vida por Cristo? puedo hacer una extensión a esta pregunta: como Jesús ¿lo hizo por mí? Jesús dijo: “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” Lucas 14: 27. Llevar la cruz no significa, cargar con un problema, etc. La cruz era símbolo de muerte y en ese entonces, en Jerusalén el que cargaba la cruz iba a morir irremediablemente, no había vuelta atrás. Jesús decía entonces: “El que no está dispuesto a morir no puede ser mi discípulo”. Entonces la reflexión es: Yo estoy dispuesto a dar mi vida por Cristo de la misma manera como otros lo hicieron, pero más aún, porque Cristo ya lo hizo por mí.

Al estar en estos momentos sirviendo a Dios en medio de musulmanes, estas palabras cobran más sentido. Un bautismo de amor por ellos debo tener cada día para mostrarles que el mismo amor de Dios que me amó a mí a través de Jesús en la cruz, los ama a ellos también. Me presento ante ellos con un espíritu de amor, perdón y reconciliación. Mi motivación es Cristo. Él es el modelo.

Como decía mi abuela materna Lousapere: “Querido nieto, los turcos musulmanes mataron a nuestros familiares porque no conocían a Dios” Yo digo: Los musulmanes de hoy y otros pueblos necesitan conocer de Dios y en su ignorancia cometen actos de barbarie.

Cuando mis recuerdos están centrados en mí tengo odio, rencor, deseos de venganza cuando mis recuerdos están centrados en los demás tengo deseos de amar, de perdonar, de reconciliarme, esta es una actitud como la de Cristo.

El Señor nos invita a: “Seguir la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Hebreos 12: 14.

Sinceramente, de todo corazón.

 



Edgardo Raúl Surenian
Fue vicepresidente de ACIERA
Actualmente misionero al mundo musulmán
Fue pastor de la Iglesia Armenia en Ciudadela (Pcia de Buenos Aires)

 


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Categoria: Edición 4 | Iglesia y Sociedad, entrega 1, Misiones

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