AMOS: PROFETA DE LA JUSTICIA | Parte 2

| 3 junio, 2013
Por Daniel Monti (adaptación de Emilio Monti)*

Es por concretos pecados sociales que Amós anuncia juicio y castigo para las naciones vecinas y enemigas de Israel: el haber arrasado y arado, como tierra de labrantío, a los pueblos vencidos en una guerra (1.3); haber vendido como esclavos a los prisioneros (vs. 6, 9); provocar una lucha fratricida (v.11); destruir a los inocentes, inclusive a las madres en cuyo seno llevan al hijo esperado (v.13). Pero en el caso de Judá es porque conociendo la ley de Dios, la menospreció cayendo en error (2.4) y de Israel por su impresionante gama de vicios que el profeta señala concreta y claramente por los cuales, dice, será sometido a un severo zarandeo del que pocos se salvarán (9.8-10).

Cada uno de los siete juicios de Amós contra las naciones comienzan de esta manera: “Así ha dicho Yavé: por tres pecados de (y sigue el nombre de la nación), y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque (y siguen los cargos). De esta manera expresa el carácter recalcitrante y repetitivo  del pecado o los pecados denunciados. Las causas del castigo son fundamentalmente dos: los males morales y religiosos en que ha caído Israel.

Los males morales, denunciados por Amós, pueden reunirse en dos categorías. Una, la opresión del pobre por el rico:
“Porque pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y el padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre”. Amós 2.7
“Por tanto, puesto que vejáis y recibís de él carga de trigo, edificasteis casa de piedra labrada, mas no las habitareis; plantasteis hermosas viñas, pero no beberéis el vino de ellas. Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?” Amós 8.4-6 

Otra, la corrupción de los jueces, que convierten “en ajenjo el juicio” y echan “la justicia por tierra” (2.3); de los cuales dice el profeta:
“Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres”.  Amós 5.12

No hay nada más inicuo que estimar al hombre por dinero; y cuando la injusticia se condiciona bajo su influencia, está en quiebra y ya no hay esperanzas de salvación para un pueblo. Así como es imposible que “los caballos corran por las peñas” y éstas puedan ser “aradas por bueyes” (6.12), tampoco se puede mantener estable la vida de un pueblo donde la justicia se ha pervertido. Ante tal iniquidad la naturaleza toda se conmueve hasta el desquicio (8.7-9). Pero los males morales tienen su explicación en otros más hondos, los males religiosos.

Los males religiosos son, para el profeta, la confianza en el “ceremonialismo” (5.21-25), la jactancia por ser el “pueblo elegido” (3.2), y un tercero, la autosuficiencia (6.13).

Eran perfectos “jehovaístas”: cumplían hasta el mínimo detalle con todos los requisitos del culto, visitando los santuarios, observando las festividades religiosas, cumpliendo con los sacrificios prescriptos, dando el diezmo, ¿no iría a estar contento Yavé con ellos? Ya vimos como Amós destruye en ello esa ilusión de “elegidos”, como garantía mágica de que todo tendría que irles bien. Y en cuanto a su confianza en el ceremonial, que lo practican sin sentido de sus deberes morales, lo reprueba enérgicamente insistiendo que lo que Dios pide es que “corra el juicio como las aguas y la justicia como impetuoso arroyo” (5.21-25). Este pasaje es considerado como uno de los más grandes de la literatura profética, que señala el supremo valor de la justicia para la vida religiosa; pasaje que recuerda, estrechamente, a Juan 4.23-24.

El mensaje de esperanza, sin embargo, no podía faltar en Amós, por cuanto es el tema paralelo al del castigo que hallamos en todos los profetas, y es con el que cierra el libro: 9.10-15.

Este pasaje pareciera desentonar con el resto de la profecía, pero cualquier denuncia meramente catastrófica carece de importancia y trascendencia religiosa. Amós compartía la esperanza tradicional y si recalcó el mensaje del castigo ello no significa que olvidara la parte positiva de su misión de profeta. Veamos como él intercede con ese grito de angustia: “¡Yavé, Señor, perdona ahora! ¿Quién levantará a Jacob porque es pequeño?” Amos 7.2 y 5                                                                                                                                  

Y como indica el camino de salvación para su pueblo: “Prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel” Amós 4.12

Su osadía le creo enemigos y denuncias a la par que advertencias para que se pusiera a salvo. Sabía que eran tiempo difíciles y que convenía no hablar mucho, “el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo” Amos 5.13.
“Y le dijo el sacerdote Amasías: Vidente, huye a tierra a Judá, y come allá tu pan y profetiza allá, y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.”
Y le responde Amós diciendo: “No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Yavé me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.” Amós 7.12-15

No obstante, él denuncia a quienes pretenden ordenar a los profetas callar (2.12); porque él no sabía de prudencia cuando era Dios el que ordenaba: “Porque no hará nada Yavé el Señor, sin que revele sus secretos a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Yavé el Señor, ¿quién no profetizará?”  Amós 3.8

 

* Adaptación del texto del Pastor Daniel P. Monti (1900-1975), en Voces del Pasado. Actualidad del mensaje profético, Methopress, Buenos Aires, 1964 (pp. 68-73), realizada por Emilio N. Monti.

 

Emilio Monti
Pastor metodista.
Licenciado en Teología.
Profesor de Filosofía y Pedagogía.
Doctorando en Ciencias Humanas y Arte.
Profesor Emérito del Instituto Universitario ISEDET
Ex Decano y Profesor de Teología Práctica del Instituto Universitario ISEDET
Ex Profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora Capellán y Vicerrector de la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano de Rosario (UCEL).
Trabajó activamente en ayuda a Refugiados (CAREF) y en defensa de los Derechos Humanos (MEDH) y en la acción ecuménica (FAIE)
Integró a nombre de las iglesias evangélicas el Consejo Nacional de Políticas Sociales del Gobierno de la Nación.

 

 

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Categoria: BIBLIA, Edición 4 | Iglesia y Sociedad, entrega 5, Teología

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