CREO QUE DESDE ALLI HA DE VENIR A JUZGAR A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS

| 9 diciembre, 2013

El credo de los apóstoles, símbolo de la fe cristiana, espera anhelante la consumación definitiva del Reino de Jesucristo. Confesando que ascendió a los cielos y que desde allí vendrá en gloria a juzgar a los vivos y a los muertos.

Con la resurrección y exaltación de Jesucristo se inaugura el nuevo mundo, la nueva naturaleza. Pero el Reino de Cristo se halla todavía en camino hacia su plenitud. La Iglesia peregrina en la tierra hacia la consumación final, viviendo en lucha contra los poderes del mal, mientras vive en la realidad del retorno de Cristo, esta vez, como juez de vivos y muertos. Este día del juicio es el evento central en los planes de Dios para la restauración de todas las cosas.

Cristo mismo será el juez en ese gran día, el cual se conoce en toda la escritura como “el día del Señor”. Solamente Él puede cumplir con este oficio en esta última asamblea, solamente Él es sabio y solamente por Él son conocidos hasta los secretos más íntimos de la vida de los hombres. No sólo conoce sus acciones, sino que también comprende sus intenciones.

San Pablo enumera los principios en los que se basará el juicio: A los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad;pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia.Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, sobre el judío en primer lugar, y también sobre el griego;en cambio, gloria, honra y paz a todo el que hace lo bueno: al judío en primer lugar y también al griego,porque para Dios no hay acepción de personas” (Romanos 2:7-11).

Un estudio cuidadoso de este pasaje, y otros cuantos relacionados con este tema, indica que la medida de la verdad revelada a los hombres será la norma por la cual serán juzgados en aquel día. El Señor Jesucristo declaró: “Porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho será vuelto a demandar de él” (Lucas 12:48).

Más específicamente, el principio anterior del juicio significa que los paganos serán juzgados de acuerdo con la ley de la naturaleza o sea la ley originalmente dada al hombre para gobernar su conducta. Alguna porción de esta ley ha sido preservada entre ellos, en parte por la tradición y en parte por la razón; y aunque los vestigios de ella están en algunos casos suprimidos, y en otros muy oscurecidos y confundidos, no obstante, permanece suficiente de esta ley como para aplicarse a las criaturas, y para que sea el fundamento de una prueba judicial. “Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para sí mismos,mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos”(Romanos 2:14-15).

Los judíos serán juzgados por la ley de Moisés y las enseñanzas de los profetas. Las palabras mismas de nuestro Señor Jesucristo serán la norma para su propia generación: “La palabra que he hablado ella le juzgará en el día postrero” San Juan 12:48.

Los cristianos serán juzgados por las Sagradas Escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento), especialmente que es el que confiere los privilegios superiores a cualquier hombre. Si al gentil que peca en contra de la luz de la naturaleza se le castiga con justicia; y si al que desprecia la ley de Moisés muere sin ninguna misericordia… “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisotee al Hijo de Dios, y tenga por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado y ofenda al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:29).

El propósito general de este juicio debe considerarse en su relación a Dios, Jesucristo y el hombre. El juicio proporcionará un campo digno para la demostración de los atributos de Dios. Su justicia, fidelidad, sabiduría, omnipotencia y otros atributos serán atestiguados por millares de hombres y ángeles.

Además, la gloria de la obra de Cristo aparecerá entonces; no sólo como juez, sino también como Señor y Rey. Como Señor, su dominio ha de ser universal, como Rey que ha reinado en los corazones de su pueblo, los recibe con gozo y los invita a participar de su gloria.

Finalmente por lo que se refiere al hombre el juicio es necesario por varias razones: 1) La condición de los justos en este mundo es tal que sin las recompensas del futuro, no habría justicia y equidad de parte de Dios; 2) Solamente en el juicio puede resumirse la influencia total de la vida, ya sea para bien o para mal. Los hombres son criaturas sociales y son responsables de su influencia para con los demás. Esta influencia continúa en un círculo más y más amplio aún después de la muerte del individuo. Sólo en el juicio final puede valorizarse esta influencia ya sea para bien o para mal; 3) El juicio es necesario a fin de que el verdadero carácter se haga manifiesto. Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, sea bueno o sea malo. “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

Así en el juicio, Dios distingue entre los justos y los injustos los separa a los unos de los otros.

La Palabra de Dios describe el juicio como una escena de solemnidad grandiosa y de sublimidad. San Juan los describe de la siguiente forma: “Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ello, Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras.La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20: 11-15).

 

Roberto Sosa
Presbítero de la Iglesia del Nazareno.
Licenciado en teología, egresado del Seminario Teológico Nazareno.
Vicepresidente de la Asociación Iglesia Evangélica del Nazareno en Argentina.
Profesor en el Seminario Teológico Nazareno del Cono Sur.
Pastor de la Iglesia del Nazareno “San Pablo”, en Belgrano C.A.B.A.

 

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Categoria: BIBLIA, entrega 6, Teología

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