CREO EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS II

| 23 diciembre, 2013

Pareciera ser un idealismo inalcanzable, o algo por lo que debemos trabajar, pero al declararlo, anunciamos algo que YA es una realidad para Dios.

La palabra “comunión” en nuestra Latinoamérica romanizada, puede malinterpretarse, pues se refiere a tomar o participar del sacramento de la eucaristía. Cuando realizamos un análisis de su significado, obtenemos una rotunda conclusión, ella significa “común unión“.

Creemos -no significa que tengamos- en la común unión de los santos…

En el movimiento pentecostal, nacido a fines siglo XIX, convergían hermanos de distintas corrientes doctrinales: bautistas, metodistas, etc. Todos ellos tenían algo en común, ¡el bautismo en el Espíritu Santo y la manifestación de hablar en otras lenguas!.

Común unión, no significa uniformidad. Todos no visten, piensan, hablan, opinan y actúan de igual forma.

Mi madre sufrió el fascismo de Mussolini, viviendo en Italia entre sus 10 y 15 años. Aun hoy, a sus 86 años, recuerda como la obligaban a cumplir con las demandas que ella por dentro aborrecía, pues notaba la despersonalización de sus compañeros de escuela.

Obligar a la gente a aceptar un dogma y a proceder como autómatas, por la fuerza brutal de las armas o la presión del medio y la culpa, no logra capturar corazones y pensamientos de libertad.

La común unión de los santos es el deseo de Cristo expresado en Juan 17, no el producto de coincidencias intelectuales, ni teológicas o doctrinales. Es la obra sobrenatural del Espíritu Santo.

Los apóstoles, los 120 y los miles que creyeron, tuvieron esta común unión, pero estaba limitada, por los argumentos y fortalezas del judaísmo.

Es Saulo, quien siendo lleno del Espíritu Santo, que recibe un cambio de mentalidad, que lo lleva a pasar de lo religioso a lo espiritual y de ser exclusivo a ser inclusivo.

¡Recibió por medio del Espíritu Santo, la mente de Cristo!
La común unión que sobrepasa lo nacional y lo étnico-lingüístico.

Judíos y gentiles siendo uno, fue un hecho inadmisible para la sede central pentecostal cita en Jerusalén.

Pablo vio la iglesia como Dios la veía y la ve, en común unión.
Cada región donde fundó iglesias, tenían diferencias y particularidades. Galacia, Asia, Grecia, Roma, tal vez España, eran diferentes pero el creía en la común unión de los santos, que no se basaba en lo externo, ni en lo estatutario o reglamentario, sino en la vida de Cristo que fluye en cada uno de sus componentes.

No hablamos de una común unión de perfectos impecables, sino de los que Él aparta para ser conformados a la imagen de su hijo.

Creo en la común unión de los santos que piensan, opinan y hacen cosas distintas, a las que yo hago.

 

Mauricio Lestani
Pastor de la Iglesia en Tigre
Unión de las Asambleas de Dios

 

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Categoria: BIBLIA, Edición 7 | El Credo, entrega 8, Teología

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