EL AFAN ACTUAL POR EL IGLECRECIMIENTO

| 13 enero, 2014

Cuando conocí a Jesús, a principios del 70, el deseo que había en nuestras Iglesias, era que la gente recibiera al Señor. Para ello se hacían campañas relámpago al aire libre, se repartían folletos, se regalaban biblias, se oraba por la “semilla sembrada” y como decía el viejo himno: “Dejaré el resultado al Señor”.

¡Cómo han cambiado los tiempos!

Hoy parece que “los resultados” están en los paquetes  o programas  de “x” ministerio o ministro exitoso, que puede “transformar su pequeña congregación de 100 almas, ¡en miles! y así impactar su barrio o ciudad”.

A esto algunos lo llaman “avivamiento”, pero en realidad es solo “movimiento” o peor aún,

“aviva-miento”.

El sistema consumista, tiene muy bien estudiado, como captar, ganar y conservar a sus clientes, para que sigan consumiendo sus productos.
Este modelo se ha infiltrado en los últimos veinte años en las filas de la iglesia latinoamericana.
Pedro en su segunda carta, hablando de los falsos profetas y maestros, resalta esta característica: “y por avaricia harán mercadería de vosotros, con palabras fingidas…” (2ª de Pedro 2:3).

Por supuesto, que al aplicar estos “métodos de crecimiento”, hay resultados, pero luego, como dice un pastor amigo “La iglesia que vive de lo espectacular, debe cambiar de espectáculo cada momento” (predicador, cantante y/o grupo musical de moda).

Pablo en Romanos 15:16 dice: “ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo”, qué versículo extraño! ¿No?
En Romanos 15:19 dice: “Todo lo he llenado del evangelio de Cristo”. Lo cual no significaba que multitudes se habían convertido.
En Atenas, Lucas registra “que algunos creyeron”. ¡Qué fracaso, apóstol, qué fracaso! Claro, en su predica sobraba revelación, pero faltaba ¡manipulación! Pero igual siguió adelante, con su mensaje sencillo de presentar a Cristo crucificado y resucitado y dejando los resultados, al que lo envió…

La preocupación de Pablo en sus cartas, no era cuánto habían crecido numéricamente las  congregaciones o cuán grande era el templo, cosa que si importaba en la sede central de Jerusalén: “Ya ves hermano, cuantos millares de judíos han creído” Hechos 21:20, entretanto Pablo, sólo se limitó a “contar una por una las cosas que Dios había hecho” Hechos 21:19.

La preocupación de Pablo era saber si estaban firmes y/o sanos en la fe. Porque la fe genuina, es lo que trae a su tiempo, el crecimiento según Dios. Nuestra responsabilidad es proclamar, anunciar, a tiempo y fuera de tiempo y los resultados vendrán de Él y luego nos tocará cosechar, con sabiduría.

 

 

Mauricio Lestani
Pastor de la Iglesia en Tigre de la Unión de las Asambleas de Dios (UAD)
Integrante de la Comisión de la Región I de la UAD.
Ha sido profesor en el Instituto Bíblico Río de la Plata (IBRP)

 
Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.
Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.
La dirección de Cordialmente procura que la expresión bíblica “examinadlo todo, y retened lo bueno” sea el objetivo, por lo cual se invita a los distintos escritores a presentar sus fundamentos dejando el juzgamiento del artículo en cada uno de los lectores.

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Categoria: Edición 8 | Iglecrecimiento, entrega 2, Reflexiones

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