PIONERO INDISCUTIBLE, TEORICO DISCUTIDO: Donald McGavran

| 27 enero, 2014

Fragmento de una tesis presentada por Jeffrey K. Walters
Recopilada por Julio López

Donald Anderson McGavran nació el 15 de Diciembre de 1897 en Damoh, en el centro de la India. Sus padres fueron misioneros estadounidenses, como también lo habían sido sus abuelos. Fue soldado en la Primera Guerra Mundial y, al volver, se graduó de su primer título en Butler College, Indianápolis, en 1920.

Adhirió entonces a la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA), pero pensó: “Mi padre y mi abuelo fueron misioneros. Mi familia ya ha servido suficiente a Dios. Yo voy a ser un buen cristiano y a hacer un montón de dinero”. No obstante cuando en 1919 asistió a una Convención de Estudiantes Voluntarios en la que escuchó hablar a John R. Mott, sobre el tema “Junto al lago de Ginebra”, escribió: “Cada vez se me hace más claro que un cristiano no puede limitar el grado de su dedicación”.

McGavran rindió su voluntad a la de Dios y decidió volver a la India como misionero educador. La Gran Comisión se volvió lo que él llamaba “el propósito rector” de su vida. A lo largo de su vida McGavran fue primero y sobre todo un misionero. Después de diez años como plantador de iglesias en India, llegó a ser administrador de una misión en 1933.

Estudió las estaciones misioneras que dirigía y vio que de 147 sólo 11 crecían de algún modo. McGavran comenzó a preguntarse por qué iglesias en circunstancias similares con misioneros fieles crecían o no crecían. Se encontró con las obras de Roland Allen y Waskom Pickett. Allen había publicado en 1912 “Métodos misioneros: ¿Los de San Pablo o los nuestros?” y en 1927 “La expansión misionera de la iglesia”. Ambas obras desafían la estrategia de las misiones convencionales y focalizan sobre el crecimiento numérico de la iglesia.

Pickett estudió las iglesias de la India, particularmente aquellas que crecían a través de los movimientos populares, cuando un gran número de un determinado grupo se entregaba a Cristo. Pickett y McGavran publicaron juntos un libro en 1936 llamado “Crecimiento de la iglesia y grupos de conversión”. Sería el inicio de una influyente y controvertida carrera para McGavran.

Durante su carrera misionera, McGavran trabajó mayormente en áreas rurales. La única excepción fue mientras era administrador de la misión en Jubbulpore entre 1932 y 1937. Para esa época, Jubbulpore era una ciudad de aproximadamente un millón de personas, y McGavran trabajó para comenzar una iglesia entre las castas más bajas. Esta experiencia demostró ser formativa en alguna de las ideas sobre evangelización urbana y ministerio social.

Los historiadores datan el inicio del Movimiento de Iglecrecimiento con la publicación del libro de McGavran “Los puentes de Dios” en 1955. En ese libro, McGavran bosqueja su pensamiento respecto a la llegada que tenía la Estación Misionera, las estrategias de conversión individualista y los movimientos de la gente.

En “Los Puentes de Dios” describe primero su entendimiento de los movimientos populares, el principio de receptividad y el Principio de Unidades Homogéneas. “Los Puentes de Dios” fue bien recibido en algunos sectores pero resultó controversial en otros.

Muchos en los estados del Oeste creyeron que McGavran le quitaba importancia a la conversión individual. Como respuesta, McGavran publicó en 1959 “Cómo crecen las iglesias”, restándole importancia a los movimientos populares pero siguió defendiendo lo que llegaría a ser Iglecrecimiento, (“church growth” en inglés). McGavran acuñó el término Iglecrecimiento porque creyó que Evangelismo había perdido su significado.

Después de la I Guerra Mundial el movimiento conciliar misionero siguió alejándose de la evangelización hacia la preocupación por lo social y la acción. McGavran creyó que esto era un terrible error y decidió referirse a su perspectiva como “crecimiento de la iglesia”. Creía que el crecimiento numérico era importante porque ofrecía un modo de monitorear el evangelismo y proveer a los misioneros y las agencias un elemento para rendición de cuentas.

Si, según su argumento, los creyentes deben ser discípulos fructíferos y miembros de las iglesias locales, entonces los misioneros podrían contar los nuevos creyentes y determinar la eficiencia de su trabajo.

En 1970 McGavran publicó “Comprendiendo el crecimiento de la iglesia”, la explicación más abarcativa de su pensamiento sobre el crecimiento de la iglesia. Incluyó un capítulo que tituló: “Discipulando poblaciones urbanas”, en el que bosqueja su pensamiento sobre misiones urbanas y hace una lista de 8 claves para alcanzar ciudades.

Según algunos éste es el tope de su influencia que siguió divulgando por todo el mundo hasta su muerte en 1991. Con admiradores y detractores, su pensamiento provocativo obligó a revisar los modelos aceptados, y contribuyó a construir un espacio más experimental en la evangelización, obligando a las varias lecturas de las sociedades en las que vivimos y también nuevas lecturas del Nuevo Testamento, buscando lo que nunca vimos y recordando lo que habíamos olvidado.

 

 

Donald Anderson McGavran (1897–1990)
Profesor de Misiones, crecimiento de la Iglesia y estudios de Asia del Sur en el
Seminario Teológico Fuller en Pasadena, California, EEUU

 

 

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Categoria: Archivo Documental, Edición 8 | Iglecrecimiento, entrega 4, TESTIMONIOS E HISTORIA

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