SOLO POR AMOR

| 3 febrero, 2014

El testimonio de una familia que dejó todo para afincarse a 3000 km de su ciudad, sus afectos y familia. Las experiencias en la nueva tierra, las sorpresas, la relación con la iglesia madre, sus sentimientos y labor diaria en una nota a corazón abierto.

Nacimos en una iglesia en la que uno de sus lemas es “recibiste de gracia, dad de gracia”. Esa fue la razón por la que desde nuestra conversión nos involucramos en todas las tareas que se realizaban, sobre todo, en el evangelismo, el pastoreo y la comunicación por medios masivos, como la radio. Crecimos con las manos en el arado.

 

El llamado

Sin haber experimentado ninguna señal sobrenatural, teníamos en nuestros corazones una inquietud. Cada vez que viajábamos a algún lugar a ministrar, volvíamos con mucha carga por esa gente que peleaba sola la realidad día a día.
Nació en nuestro corazón el deseo de establecernos, no en un lugar específico, sino donde hubiese necesidad.

Ushuaia era una de las ciudades en las que el Centro Cristiano Nueva Vida tenía grupos de oración (1), donde cada trimestre alguien del Cuerpo Pastoral viajaba a compartir cultos, bautismos y la cena del Señor.
Los hermanos que llevaban adelante la tarea realizaban un trabajo tremendo de amor y acompañamiento, pero en diciembre de 2009, expresaron que ya no tenían fuerzas para continuar.
Como iglesia debíamos tomar una decisión con aquel grupo que se conformó a partir de un milagro de sanidad recibido por una familia en Buenos Aires, quienes tras conocer a Jesús, volvieron a Ushuaia y comenzaron a testificar lo recibido.

¿Enviábamos a los hermanos a otras congregaciones? Lo habíamos intentado desde el primer momento, pero la gente expresó su incomodidad. ¿Realizaríamos un viaje de una semana para fortalecer a los obreros todos los meses?
Fue entonces que entendimos que era el momento de establecer una iglesia hija. Como familia, supimos que era el “ahora” para comenzar a cumplir ese anhelo que Dios había puesto en nuestro corazón: establecer iglesias en el país.

 

Las reacciones
Nuestro silencio de oración hizo que la decisión sonara repentina para muchos hermanos con quienes por más de 20 años caminamos juntos. Por ser verdaderamente una gran familia, ellos nos vieron crecer, casarnos, tener hijos. Hemos llorado juntos las pérdidas y celebrado las victorias. Las reacciones fueron cambiando, algunos primero se enojaron, otros sentían que no habría quién cubriera el vacío, esas cositas que pasan por nuestros sentimientos cuando nos alejamos de quienes amamos.
Y a la vez amor, amor, amor… Comenzamos a transitar el cuarto año en Ushuaia y siguen pendientes de nosotros, llenándonos de puro amor, el que se manifiesta con hechos.

Creemos que la clave del permanecer es justamente saber que no estamos solos, que somos parte de una iglesia, que tenemos libertad de acción en todo, sin embargo, en esa libertad elegimos no soltarnos. Buscamos la guía, el consejo, la ayuda, y la iglesia está siempre presente, dando, orando y enviando refuerzos para el desarrollo de la visión.
La realidad
Al llegar esperábamos un crecimiento rápido, ya contábamos con hermanos que nos esperaban con ansias, con ganas de estar activos en el Señor y comprometidos con la obra. Por otro lado, considerábamos tener experiencia en el servicio, en formar equipos de trabajo, en pastorear.
Sin embargo, no fue tan simple, hasta el día de hoy estamos librando batallas en el mundo espiritual, sanando corazones heridos como consecuencia de legalismos, desintoxicando vidas de tanta religiosidad que les pusieron encima.

Evangelizando, encontramos una gran cantidad de gente que conoció el evangelio y se congregó durante años pero fueron heridos, manipulados y lastimados a tal punto que no se animan a confiar y volver. Alguien que lo ha dado todo, con lágrimas en sus ojos nos dijo hace unos días: “Me prometí no entrar nunca más a un templo”.
Por esto, el trabajo que realizamos es de amor, estableciendo lazos, dándonos a conocer sin presionar, brindando de nuestro tiempo a aquellos que no asisten, por ahora, pero son parte de la familia.
Ellos saben que estamos, que cuentan con nosotros, que nos divertimos juntos, los visitamos si están enfermos. Sabemos que como dice la Palabra: el trabajo de amor no es en vano (2).

Como dice el libro Oliendo a Oveja: “Los mejores obreros salen de la cocina del pastor”. Siendo fruto de esta forma pastoral hacemos lo mismo al abrir nuestras puertas noche y día, estando junto a la gente, poniendo fe y confianza en aquellos que muchos desecharon pero son tremendas joyas. No ha sido fácil; no lo es…

Desde muy temprano, transmitimos desde FM El Faro que se ha transformado en un espacio abierto. Pasan vecinos, hermanos de la iglesia, gente a la que hemos asistido en estos años y se quedan para estar, para compartir un mate.

Adolescentes a quienes conocemos por la tarea de prevención que realizamos en escuelas pasan los sábados para compartir juegos, un karaoke… Uno de ellos expresó con asombro: “Es la primera noche que no necesito un porro para pasarla bien”.

Visitamos el hospital, ayudamos en los problemas y necesidades de algunos barrios, estamos noche y día… Pero a veces ¡somos tan poquitos en los cultos!
Entender que estamos en un proceso de crecimiento a veces no es fácil, porque deseamos ver resultados “ya”, y es ahí donde el desánimo o la frustración vienen para que uno abandone. Ante esto, solo resistimos en fe, orando y reprendiendo al enemigo, haciendo lo que tenemos que hacer con o sin ganas, como el Señor en el Getsemaní.

Raíces

Imitando a Jesús, quien traía respuesta a los problemas cotidianos de la gente, nos involucrarnos donde existe una necesidad.
Asistir a familias en emergencias ya sea por incendio, temporales o por sus bajos recursos, y a personas en situaciones de riesgo como violencia, adicciones, enfermedades, etcétera.

Con la Asociación Civil Rock y Vida estamos presentes en todas las actividades culturales de la ciudad. Ha sido maravilloso, mucha de la gente que conocemos del ámbito educativo, político y social, primero nos descubrieron en el trabajo social y cultural. Ellos se sorprenden al saber que somos pastores. Hoy en día, algunos de ellos buscan saber cuál es nuestra mirada ante determinadas problemáticas, dándole importancia a nuestra voz.

Ushuaia, sociológicamente, tiene sus particularidades. Muchos tienen como prioridad su progreso personal. Un sector solo piensa en trabajar, hacer dinero y volverse a su ciudad natal. No hay tiempo para pensar ni en sus propios hijos, mucho menos en los vecinos.
La gente no siente pertenencia con el lugar, consideran que están de paso para cumplir sus objetivos. Sin embargo, también encontramos a quienes aman Ushuaia y no comprenden el descuido de los que van llegando y esto genera conflictos entre unos y otros.
La actitud de amor y el trabajo de la iglesia ha sido un impacto en la sociedad y ha despertado en muchos la mirada solidaria hacia el otro.

Realizamos una labor intensa y anónima, pues la gente –en una ciudad de una isla donde todo se sabe– es descreída, tiene desconfianza por las actitudes que han visto en las iglesias a lo largo de los años: arreglos políticos, sistemas dañinos, estructuras que destrozaron a muchos. Personas que “por la fe” casi pierden su vida siendo incentivadas a dejar su medicación; matrimonios –por ejemplo el de unos abuelos– al borde de la separación porque el esposo no compartía los métodos de la iglesia y, por lo tanto, “estaba endemoniado”. La manipulación económica, poniendo la mirada en la prosperidad como fin. Apóstoles y profetas que devoraron a pastores, volviéndose inaccesibles para el pueblo…

Revertir esta situación lleva tiempo, somos probados a diario, rendimos un permanente examen, pero sabemos que finalmente veremos la cosecha que corresponde a nuestra siembra. La gente identificará a la iglesia con Jesús y entonces acudirán confiados.

Hemos visto mucha gente que nace en el Señor, pero luego, por no ser atendidas y cuidadas, estas personas se pierden. Es por eso que hay una necesidad urgente de establecer comunidades de fe y templos en todo el país donde se ame a la gente.

Dios está buscando corazones dispuestos, no pretende que lo sepamos todo, sino que simplemente tengamos la capacidad de amar.

Lo demás se aprende, se hace camino al andar.
(1) Grupos de oración: Células evangelísticas pastorales
(2) 1ra de Tesalonicenses 1.3: …acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.”

 

Jorge y Erica Maradei
Pastores del CCNV | Ushuaia

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que fiel a sus principios no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.
Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.
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Categoria: Edición 8 | Iglecrecimiento, entrega 5, Evangelismo

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