¿IGLESIA = SANA DOCTRINA?

| 10 febrero, 2014

Definición de doctrina: Doctrina (del latín doctrina) es un conjunto coherente de enseñanzas o instrucciones. Pueden estar basadas en un sistema de creencias sobre una rama de conocimiento, campo de estudio o ciencia concreta, especialmente al cuerpo del dogma de una religión.

Recuerdo haber hablado por teléfono con una “hermana” de la fe para comentarle acerca del comienzo de mi noviazgo con la mujer que hoy día es mi esposa. No puedo olvidarme esa pregunta tan extraña que me sugirió cuando le comente que mi futura esposa no pertenecía a la misma denominación en la que yo había crecido. Seguidamente de un silencio interminable, me pregunto: ¿Es ella de la sana doctrina o no?

Hoy en día parece que estamos viviendo tiempos en donde los asuntos doctrinales están fuera de todo tipo de discusión. A nadie parece importarle cuáles son los fundamentos de nuestra fe cristiana y, menos aún, cuestionarse lo que se enseña desde un púlpito, porque esta es la “verdad” absoluta transmitida por el ungido de Dios.

No podemos dejar de mencionar que los factores sociales y las tendencias culturales siempre están presente dentro de nuestras congregaciones, ya que ellas están compuestas por una parte de la sociedad. La mayoría de las personas no desean aprender, estudiar, conocer, capacitarse, cuestionarse o, sea, que no desean crecer. Esto también pasa dentro de nuestras Iglesias y se intensifica aun más si el liderazgo sufre del mismo mal.

En la Biblia podemos encontrar una cantidad enorme de versículos, tanto en el AT como en el NT, que nos hablan acerca de la importancia en adquisición del conocimiento de la Palabra de Dios y los beneficios de conocerla en su profundidad.

La pregunta es: ¿Por qué, hoy en día, hay tanto desconocimiento de las doctrinas fundamentales de nuestra fe?

 

1- Carencias doctrinales en el liderazgo pastoral:

Soy un convencido de que Dios puede utilizar a personas sin estudios para que prediquen la Palabra de Dios por donde su Espíritu los guíe; pero dejame decirte que si Dios te llamó a servirle debés prepararte. Es por eso que debemos hacernos una autocrítica de las cosas que están mal dentro de lo que yo denomino “La subcultura evangélica”.

Un día me dirigía al trabajo en mi auto y decidí poner la radio evangélica donde había un pastor que estaba comenzando un estudio sobre el primer libro de la Biblia, Génesis. La primera frase que escuché fue la siguiente: “Cuando Dios le dijo a Adán que moriría al comer del fruto, en realidad Dios le mintió a Adam”. Después de semejante frase, es imposible remontar lo que seguía. Imagínense a Dios mintiendo, terrible. Podríamos pasar horas escribiendo sobre algunas frases y enseñanzas como la de sellar la Palabra con una nueva ofrenda para que se haga carne en tu vida, volver a bautizar a las personas solamente en el nombre de Jesús y muchas cosas más que lo único que refleja es el desconocimiento de las doctrinas fundamentales de nuestra fe en el liderazgo evangélico.

Una de las excusas más trascendentes que podemos dar de nuestra falta de preparación es la poca oferta de estudio académico en nuestro país, ya sea en el área ministerial o en el área secular. Esto es una mentira. Las posibilidades de estudio se multiplicaron en una forma asombrosa. Decenas de seminarios bíblicos y escuelas para líderes de un buen grupo de denominaciones, que poseen un espacio físico propio o que utilizan las edificaciones de las iglesias locales. Bachillerato en Teología, escuela de liderazgo juvenil, escuela de adoración, posgrados en teología, cursos por internet, preparación para la escuela bíblica, enseñanza para la niñez y muchas otras ofertas que tenemos en la actualidad para enriquecer y formar líderes con una buena base doctrinal.

 

2- Carencias doctrinales en los hermanos de la congregación:

La lista es larga pero me gustaría mencionarte algunas de las causas por las cuales los hermanos de un congregación desconocen las verdades bíblicas y las posturas doctrinales de nuestra fe.

A- Pastores dependientes. La gente prefiere que se le de la comida espiritual digerida, entonces comienzan a depender más del pastor (“que todo lo puede, todo lo sabe”) que del mismo Dios, agravándose la situación por líderes pastorales que directa o indirectamente fomentan esta situación.

B- Como te dije anteriormente la gente no quiere crecer. Mientras yo esté bien no importa lo demás. Hacen cosas por repetición, sin pensar, aunque sepan, si lo que practican como verdad es un principio de la Palabra o no.

C- Dejarse llevar por la emociones. Una de las características esenciales de la inmadurez es vivir la vida según los sentimientos. Una pregunta que siempre les hago a los hermanos y que te la dejo para que pienses es la siguiente: ¿Qué es más importante, lo que siento de Dios o lo que sé de Dios?

D- El poco tiempo que pasamos a solas con Dios. La falta del conocimiento doctrinal es una manifestación de la falta de conocimiento (comunión) que tenemos de Dios. Cuando pasás tiempo y compartís cosas con una persona empezás a saber cuáles son sus preferencias, sus gustos, sus pensamientos, etc. No sabemos de Dios y sus verdades porque tenemos más tiempo de estar en las actividades de la iglesia que estar a solas con El.

E- La falta de inspiración. Tenemos que comprender que los hermanos de la congregación se ven identificados en alguna manera en el liderazgo pastoral. Si tengo un pastor que no estudia la Biblia menos la voy a estudiar yo. La iglesia es un reflejo fiel de la realidad pastoral y no lo digo como excusa sino como una verdad creciente. Seguime con este pensamiento en las siguientes afirmaciones.

– Si el pastor estudia, es muy probable que la congregación se llene de personas que estudian o que empiecen a estudiar.
– Si el pastor trabaja, es muy probable que la congregación se llene de personas trabajadoras.
– Si el pastor es un hombre de oración, es muy probable que la iglesia se llene de personas que oren o que empiece a orar.

 

3- Carencias doctrinales en la Iglesia como tal:

Hace unos años atrás, cuando decidí quedarme a cargo de la congregación (en la que crecí y de la cual actualmente soy el pastor), llegó a mis manos el libro de Jaime Mirón “Iglesia o Secta”; te lo recomiendo. Estuvimos como dos meses enseñando y compartiendo este libro. Me acuerdo como si fuera ayer cuando terminé de enseñar sobre el tema, concluyendo que una Iglesia se convierte en una secta, pura y exclusivamente cuando esta lo permite. La responsabilidad directa de la falta de conocimiento y de las doctrinas esenciales recae sobre toda la Iglesia. Nadie está exento de esta responsabilidad.

Quiero terminar diciendo que este problema es el más grave. Cuando una Iglesia no tiene bien definidas las bases doctrinales de su fe, carece de toda estabilidad espiritual. Por eso vemos iglesias que cambian de parecer continuamente, no solo en sus formas de trabajo sino también en sus posturas doctrinales, que por carecer de ellas, se van adaptando a las corrientes de la moda que están dentro y fuera del ámbito cristiano. Una Iglesia sin identidad teológica.

Una Iglesia sin sustento teológico deja de ser Iglesia para transformarse en un club social, en una entidad de beneficencia o, como pasa en muchos casos, en un movimiento sectario. Todo esto por la imposibilidad que tiene la misma de desarrollar cuáles son sus posturas teológicas, las que sustentan esa fe.

En estas semanas abrieron una iglesia cerca de la localidad en donde vivo. Más allá que me asombraron los “carteles” con fotos del los pastores con cadenas y relojes de oro (el exitismo del mundo dentro de las iglesias), donde promocionaban la apertura de este lugar con campañas todos los días, me entristeció ver el desorden y la mugre que dejaron en toda la cuadra luego de su primer reunión. Como pasaba todos los días para ir a mi trabajo por ese lugar, empecé a notar irregularidades en el edificio, que infringían las normas de seguridad e higiene. A las semanas de estar abierta fue clausurada por las denuncias de los vecinos. Irregularidades en el suministro eléctrico y los ruidos molestos hasta altas horas de la madrugada fueron algunas de las versiones que circularon entre los vecinos. En estos días pude observar que taparon todas las ventanas con paredes y que las reuniones se dan a puertas cerradas.

Estas cosas, y muchas más, se dan hoy en día dentro de las iglesias que por falta de conocimiento de la Palabra de Dios, y por no tener en claro las verdades doctrinales, son llevadas por doctrinas humanas y diabólicas que han llevado a muchas congregaciones a ser manejadas como si fueran empresas, no como la esposa del Cordero.

Muchos de los males que vivimos hoy los estamos viviendo por lo que el apóstol Pedro ya nos dijo en 1°Pedro 5:2 y 3 “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”.

Roguemos a Dios para que en este tiempo podamos corregir esta gran falencia doctrinal y para que la Iglesia esté preparada para afrontar los desafíos que nos prepara el nuevo milenio.

 

 

Alan Bobrykowicz
Pastor de la Iglesia Bautista “Hay Vida en Jesús”, Adrogué (B).
Dirige un Jardín de Infantes y un Secundario para adultos en la misma Iglesia.
Graduado del instituto Bíblico Rio de la Plata.
Profesor de Educación Física.
Fue árbitro nacional de fútbol en AFA (2004).
Actualmente cursa la licenciatura en gestión Educativa en la Universidad de Lanús.

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.
Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.
La dirección de Cordialmente procura que la expresión bíblica “examinadlo todo, y retened lo bueno” sea el objetivo, por lo cual se invita a los distintos escritores a presentar sus fundamentos dejando el juzgamiento del artículo en cada uno de los lectores.

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Categoria: BIBLIA, Edición 8 | Iglecrecimiento, entrega 6, Teología

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