DIMENSIONES ÉTICAS | SANTIDAD Y FALSOS ÍDOLOS 2

| 28 abril, 2014

El Reverendo Joel Edwards, ha demostrado su compromiso con los pobres a lo largo de su vida y ministerio, por medio del cual a actuado paralelamente en la Iglesia y en el campo social. Nacido en Kingston, Jamaica, se refiere a dicha tierra como el domicilio legal de Dios. La siguiente es la segunda parte de la exposición que dictara en la Consulta Global de Lausana sobre TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD, POBREZA y EL EVANGELIO, que fue realizada en Atibaia, Brasil en abril de 2014. Agradecemos al Movimiento de Lausana el permiso para esta  publicación.

 

La idolatría y el síndrome de “Superman”

 

Déjeme empezar esta sección con la definición de Tim Keller sobre idolatría:
Psicológicamente hablando, desde nuestro propio punto de vista, un ídolo es algo que usted toma como ejemplo y forja su identidad… Hay algunas cosas que usted ve y dice: “Si puedo tener eso, no seré un vagabundo.” Eso es un ídolo…31

La Biblia es inequívoca cuando condena a la idolatría.32 Lamentablemente, ésta condenación es medida por el uso de símbolos totémicos de Yahvé o “dioses falsos”. Esencialmente, las medidas que toma La Biblia tienen más que ver con reducir la naturaleza inefable de Dios por las cosas materiales, y cambiar su gloria por objetos inanimados. Es decir, los ídolos disminuyen y profanan la soberanía de Dios al sacarlo del centro del corazón humano.

Esta idolatría internalizada es mencionada en el Antiguo Testamento33 y explorada, más profundamente, en el Nuevo Testamento. Curiosamente, hay una ausencia de referencia de ídolos en los Evangelios, aunque Jesús explora la idea de contaminación interior34, que es luego mencionada en  los escritos de Pablo.35 Estos textos exploran poderosamente una serie de fracasos morales y éticos en los que la idolatría es asociada con la “avaricia” y la “brujería”. En la carta de Pedro, la avaricia es, también, asociada con el abuso ministerial.36

Irónicamente, el Movimiento el la Prosperidad comparte una tendencia reformista hacia una teología iconoclasta. También, se gloría en presencia de perfiles importantes, líderes carismáticos y poderosos. La palabra de Dios es indudablemente venerada, pero usualmente mediada por una personalidad eclipsante. Como Coleman lo describe gráficamente, “los objetos más significantes son el atril desde donde el sermón es predicado, y la cámara de televisión. 37

Este “síndrome de superman” nietzscheano, que parece indispensable para predicar sobre prosperidad, ha substituido al predicador litúrgico por el maestro carismático de la revelación.
El impaciente Mc Connel que afirma tener “conocimiento que viene de la revelación” versus el “conocimiento que viene del sentido común”38 y la ilusión de lo magnifico,39 que viene luego, son entendibles, pero no enteramente justificables.
No es suficiente con descartar la idea de revelación como las sobras de un culto del Movimiento del Nuevo Pensamiento sin lidiar seriamente con aquellos textos bíblicos que también validan la idea de revelación espiritual.40 Posiblemente, esta es una de las razones por las cuales los predicadores evangélicos oran antes de dar un sermón.

Pero, aún así, los predicadores de prosperidad tienen una tendencia a presentarse así mismos como un conducto único de información que viene directamente de Dios, algo nuevo y liberación para el oyente. Esta dinámica inevitable eleva al predicador a un status y autoridad sin la cual, La Biblia misma queda como literatura interesante. Esto es, precisamente, lo que quiere decir Guti cuando habla de los predicadores jóvenes: “Tu debes tener a Dios, no solamente las palabras de La Biblia.”41

Esta teología, basada en la necesidad, es una espada de dos filos. Por un lado, tiene, claramente, precedentes en las Escrituras. Dios es un Dios que suple nuestras necesidades42 e, invariablemente, a través de otros medios43 Horton no acierta completamente cuando condena la idea de “necesidad sentida” como una distorsión del Evangelio.44 Jesús contesta claramente a las necesidades de muchos de lo que vinieron a Él, y por los cuales los milagros de sanidad tuvieron implicancia socioeconómica y social.45 Personalmente, lucho para buscar una justificación bíblica para una teología cesionista y no comparto del todo le ansiedad de McConnel con respecto a las enseñanzas del Movimiento de la Fe sobre sanidad tardía.46

Pero su preocupación sobre que el Movimiento de la Fe frecuentemente transforma la sanidad en un culto a la obsesión es válido.47

Deberíamos aplaudir a los ministerios que suplen las “necesidades sentidas”, pero ministerios idólatras comienzan cuando nuestra personalidad se desvía del señorío de Cristo o se impone a sí mismo por sobre la autoridad de La Biblia.

En la ausencia de una teología bíblica e histórica y un fracaso abyecto que se relacione con el reflejo teológico más allá de sí mismo, el Movimiento de la Palabra de Fe ha establecido su propio magisterio en el cual la “revelación”, que puede o no beneficiar a los oyentes, tiene una tendencia a elevar el estatus del predicador. Esto ocurre en todas las comunidades religiosas, pero la idolatría, que sucede por algunas “opciones de prosperidad” tiene que ver con la promoción de ese status hasta tal punto en que el “pago por el servicio” lleva a niveles significantes de riqueza, generado enteramente por el sistema interno, y creado y sostenido por sus líderes. Invariablemente, esta práctica es sustentada por las “leyes” extra canónicas y “principios” inventados para mantener el aura de autoridad que es luego comerciado.

El estudio etnográfico de Hasu sobre prosperidad en el ministerio de Mwakasege, en Tanzania, analiza este sistema económico interno; las ideas bíblicas sobre la siembra y la siega son aplicadas de tal manera que los maestros reciben recompensas financieras a cambio de la revelación que le dan a sus seguidores. Esta revelación puede no resultar en una bendición material inmediata pero “reviste de poder” al oyente para obtener riqueza, salud y prosperidad en su debido tiempo. Este “trio ganador”, él sugiere, “le da ingresos al evangelista, un verdadero regalo a Dios, y la promesa al cristiano de que se le retribuirá cien veces más en un futuro indefinido.”48 Según Coleman, esto está impulsado por roles “persuasivos” y “representativos” en los cuales “una economía evangélica es construida donde la cultivación de la fe involucra la consumición en masa de objetos en forma de libros, casetes y videos.”49 Es lo que Horton describe muy bien como la ”el poder de la tecnología”50 En este a escenario, es difícil separar la personalidad idolatrada del predicador del contexto de lo material.

Se genera idolatría en un ambiente sintético donde se crean tótems de identidad personal.

Aún si uno permite un elemento de “revelación” bíblica, no hay lugar para la cultura del fideísmo que está presente en el mensaje de prosperidad. El peligro de un movimiento de “fe en fe”, en el cual este nuevo magisterio de “leyes”51 y “principios” emerge, crea un gran peligro para nuestro entendimiento de cómo la “inspiración” realmente trabaja en relación al canon de la Escritura. Perriman lo resume bien:
Al construir leyes espirituales, tomamos lo que es intrínseco al carácter y la mente de Dios y  al propósito de Dios y lo externalizamos. Tomamos tales cualidades esenciales como fidelidad y compasión y las trasladamos al aparato legal que puede ser operado, en principio, sin tratar directamente con Dios…  en efecto, este produce una forma de deísmo diferente del deísmo clásico, solo así éste incorpora lo milagroso dentro del sistema; pero el Dios del sistema es empujado hacia atrás de todo.52 

Al lidiar con la dicotomía entre el mundo material y el espiritual, los predicadores de prosperidad se han encontrado danzando en medio de viejas minas teológicas. Desde opiniones sobre la muerte espiritual de Cristo hacia nuestras vidas en Cristo, la teología ha cortejado una serie de herejías “materiales”. Esta confusión ha dado como resultado algunos puntos de vista defectuosos sobre la Trinidad, tanto como una antropología errónea. Ni la famosa exhortación de Copeland que dice “ustedes son Dios” y el estallido emocional de Cerullo cuando dijo: “No están mirando a Morris Cerullo, están mirando a Dios”53, son preocupantes. No es porque estos hombres hayan querido minimizar el carácter o soberanía de Jesucristo. Es simplemente que, al acentuar que Cristo mora a través del poder del Espíritu, ellos han “vendido con bombos y platillos” una realidad escatológica y una confusa antropología.

Este énfasis en el poder evade las luchas éticas54 de nuestra vida, en el ahora y el aún no, en el Reino, y substituye esta tensión por una antropología no cristiana y triunfalista que falla al preparar a los creyentes para los momentos inevitables de vulnerabilidad, dejándolos mal equipados para lidiar con ello en otras personas. Su idolatría es que, inadvertidamente, nos hace campeones autoproclamados y perdemos la emoción del poder de Dios que trabaja en nuestra debilidad.55

 

¿Lecciones de Jethro?

Dado el rápido crecimiento del Movimiento de Fe y Prosperidad y el impacto creciente en    comunidades cristianas, pobres y ricas, hay una necesidad urgente de tener un diálogo productivo. Se de algunos escenarios donde ha habido un esfuerzo genuino y sustentado para llegar más allá de la división existente. Sospecho que esta es una vieja dupla, tanto teológica como cultural.
Muchos comunidades han prosperado e inducido bíblicamente a sugerir que ellos tiene la razón. Operan ministerios exitosos y limitan sus conversaciones para evadir corrientes teológicas cruzadas.

De todas formas, la mayoría de ellos provino de lugares humildes y han crecido para disfrutar el poder y estatus lejos del acceso a sus primos cristianos intelectuales. Su éxito personal y su prosperidad personifican el verdadero mensaje que predican: “de harapos a riquezas”. Ellos mismos se han convertido en la verdad de la prosperidad que predican.

La mayoría de los evangélicos tradicionales, quienes han comenzado viajes teológicos desde diferentes lugares, y quienes pertenecen a iglesias pudientes, tienen menos necesidad de Dios, quien actúa enérgicamente en el mundo material. La seducción del Evangelio de la Prosperidad y su fe audaz contienen poca atracción cultural y teológica.

Hay mucho más para ser cauto y para preocuparse, pero abordando el tema como “cristiandad en crisis”56 es poco probable abrir las puertas para el progreso y mejor entendimiento a través de la división teológica y cultural.

Si hubiese un cruce entre la división, debería comenzar con las tradiciones más antiguas, puertas adentro y a largo plazo. Y el evangelicalismo tradicional debería estar dispuesto a aprender desde una diálogo más estrecho.

Creo que los predicadores de prosperidad tiene mucho más en común con el Nuevo Testamento que con el Nuevo Pensamiento. Y, aún, lo que ellos han tomado del Nuevo Pensamiento, es posible que haya sido para copiar el lenguaje más que para copiar la convicción de las ideas del Nuevo Pensamiento, de la misma manera que el Nuevo Testamento colonizó la filosofía griega en el 1er siglo.57

Dada la frecuencia con la cual los estudiantes han relacionado la Ética Protestante de Weber con el desarrollo del Evangelio de la Prosperidad, uno se pregunta si el movimiento está formado por neo-reformadores innatos. Ciertamente, iría más allá diciendo que los sugerentes de prosperidad podrían ser hijos de la Reformación y no detractores del Evangelio.

Y dada su herencia de santidad/pentecostal, el pentecostalismo moderno aún tiene más en común con la prosperidad que lo que nos interesa admitir, ambas en términos de sus éticas, tanto de sus paradigmas sobre el poder como de la vida existencial de Cristo vivida.

Es muy difícil escribir acerca del Evangelio de la Prosperidad puramente como un culto. Su alto perfil amante de los medios y la ostentación pública es la antítesis de nuestros peores temores sobre los cultos. Ninguno tiene alguna razón para no ubicar a los predicadores de prosperidad.

Déjeme dejarle el mejor argumento que he leído hasta hoy.

El argumento bíblico es exagerado, la escatología sobreentendida, el idealismo pretencioso, pero ésta es la retórica de la motivación, lo que llamaríamos nosotros exhortación. Ésta tiende a engendrar, entre los creyentes ordinarios, frecuentemente en el contexto intenso de la alabanza, una fuerte emoción y confianza en la realidad del poder de Dios. Nos lleva hacia arriba, a la montaña de a fe, al punto donde el aire se hace muy delgado y muchos de nosotros luchamos para poder respirar; pero como, inevitablemente, resbalamos y tropezamos, aún así podríamos encontrarnos a nosotros mismos descansando mucho más alto que donde estábamos antes.58

Con eso en mente, debemos pensar que si Moisés pudo comparar notas con su suegro pagano, Jethro59, los evangélicos tradicionales pueden encontrar fuerza para dialogar y hacer preguntas a aquellos quienes se hacen llamar los predicadores de prosperidad.

 

31 Tim Keller, Removing idols from the heart, The Ultimate Training Camp podcast, 22 October 1989.
32 See Exod. 34:17;Lev 26:1; Numb 33:52; Acts 15:29; 17:16; 1 Thess. 1:9; Rev 9:20
33 Ezeq. 14:4,5
34 Marcos 7:20-23
35 1 Cor. 5:11; 6:9,10; Gal 5:20; Col 3:5
36 2 Ped. 2:3
37 Coleman, op cit., p. 35
38 McConnell op. cit., P104-106
39 ibid p.113
40 Ver Col 1:9
41 ZAOGA, Forward in Faith, Youtube 23 octubre, 2013
42 Isa 58:11; Mateo 6:11; Lucas 11:3; Filip 4:19
43 1Reyes 17:1-16; Isaías 58:10; Hechos 27:3
44 Michael S Horton, The subject of Contemporary Relevance, Ed. Power Religion, The Selling Out of the Evangelical Church? Moody Press, USA, 1992, p.331
45 Mateo 9:27; Marcos 10:46-51; Lucas 17:12
46 McConnell op. cit., p.152. Ver la evidencia en el Nuevo Testament donde esto tomó lugar en el ministerios de Jesús Marcos 8:22-25; Lucas 17:14
47 ibid p.158
48 Hasu, op. cit., pp. 688-690
49 Coleman op. cit., p.29
50 Ed Horton op. cit., p. 327
51 Claro que Pablo luchó, más que cualquier escritor del Nuevo Testamento, con estas “leyes” al construir sus éticas cristianas y una nueva antropología cristiana del Nuevo testamento. Sin embargo, el Evangelio de la Prosperidad se ha apropiado de estos principios para construir un marco de leyes reproductivas en el cosmos y las cuales ha tomado para su propia vida salvífica.
52 Perriman, op. cit., p.138
53 Morris Cerullo, The End Time Manifestation of the Son of God, Morris Cerullo World Evangelism Tape1
54 Rom 7 and 8
55 Rom 5:6; 2 Cor. 12:8,9
56 Hank Hanegraaff, Christianity in Crisis, Harvest House, Oregon, 1993
57 Por ejemplo, es perfectamente posible que la motivación de Kenyon al estudiar el Nuevo Pensamiento fuera polémica y evangélica, ver MacConnel, op. Cit., pp.47,48. Encuentro intrigante que luego de la evidencia de McConnel, a los 80 años de edad, su revista tuviese una circulación de 20.000, él había escrito 12 libros, pero en ningún punto MacConnel dice que el Nuevo Pensamiento le ha lavado el cerebro.
59 Éxodo 18:9-12

 


Joel Edwards
Nacido en Kingston Jamaica en 1951

Presidente internacional de la Alianza Evangélica Mundial
Presidente internacional de Micah Challenge (Desafío Miqueas)
Director de la Alianza Evangélica en el Reino Unido
Miembro de la Igualdad de la Comisión de los Derechos Humanos del Reino Unido
Canónigo honorario de la Catedral de San Pablo de Londres
A lo largo de su vida ha combinado el servicio a la Iglesia y para la sociedad en general
Doctor honoris causa en Teología de la Universidad San Andrés de Escocia y de la Escuela de Graduados del Caribe, Jamaica

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que fiel a sus principios no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.

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Categoria: Edición 9 | Teología de la prosperidad, pobreza y Evangelio, entrega 7, Reflexiones

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