OPACADOS VI. CALEB: “en pos de mí”

| 9 junio, 2014

Caleb podría haber sido el sucesor de Moisés; pertenecía a la tribu de Judá, la que simbolizaba el liderazgo. Y ante las posibilidades de ser el primero, prefirió ser fiel. Esperó 45 años de “silencio” para recibir su heredad: un monte ocupado por gigantes para conquistar.

Tener las expectativas correctas al llamado de Dios nos evitará muchas frustraciones, por eso es necesario que no nos guiemos por los nuevos conceptos, sino por los antiguos y ciertos consejos de Su palabra.

En esta oportunidad veremos lo que Dios nos quiere enseñar a través de la vida de Caleb.

Representando a la tribu de Judá, fue uno de los doce espías elegidos para reconocer la tierra prometida. Un hombre valiente, temeroso de Dios, perseverante, íntegro, lleno de fe y por sobre todo fiel.

El único que alzó su voz para hacer callar el miedo e la incredulidad que se estaban sembrando en el pueblo; prefiriendo honrar y obedecer a Dios antes que temer a una multitud de hombres que estaban en su contra.

Es notable que las veces que se menciona su nombre en las Escrituras, un común denominador lo caracteriza: “… Hubo en el otro espíritu y decidió ir en pos de mí” (Num. 14:24), “… ha seguido fielmente a Jehová” (Deut. 1:36), “… pero yo cumplí, siguiendo a Jehová mi Dios” (Jos. 14:8).

La palabra seguir significa estar o ir detrás de una persona o cosa. Caleb tenía tan asumido el papel de seguidor que no compitió con Josué por el liderazgo, puesto que sabía cuál era su lugar, no necesitó tener la admiración de los hombres, consiguió la aprobación de Dios y le fue suficiente.

Durante el proceso vio fallar a sus líderes, enfrentó la rebeldía de Israel poniendo en riesgo su vida al defender la promesa de Dios, soportó el recorrido por el desierto y con 85 años derrotó a los gigantes más temidos.

Relacionando su vida con nuestra actualidad, donde la palabra seguir se asocia a un click en una red social, estimulando una competencia para llegar a la mayor cantidad de “likes”, podemos notar la verdadera implicancia de esta palabra, y el contraste tan marcado que nos enseñó Jesús, recordando este episodio narrado en Lucas 14:25-27: “Como grandes multitudes lo seguían, Jesús se volvió a ellos y les dijo: «Si alguno viene a mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y sus hijos, ni a sus hermanos y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo”.

Adaptando este cuadro a la época actual, podemos ver a muchos de los que se identifican como seguidores de Jesús, con motivaciones incorrectas. Lo siguen por emoción, solo buscan recibir milagros, sentir lo sobrenatural, lograr cumplir sus sueños de liderar. Y al momento de negarse a uno mismo, el YO es un gigante tan grande que antes de vencerlo, eligen volver atrás. Pero quien decide seguirlo en fidelidad, sabe que tendrá que renunciar a lo que cree que le pertenece, para alcanzar lo que El promete.

Caleb podría haber sido el sucesor de Moisés; pertenecía a la tribu de Judá, la que simbolizaba el liderazgo. Y ante las posibilidades de ser el primero, prefirió ser fiel. Esperó 45 años de “silencio” para recibir su heredad: un monte ocupado por gigantes para conquistar.

Nosotros tenemos la misma promesa, una herencia y corona reservada en los Cielos para los que perseveren hasta el fin, para todos los que aman Su venida.

Mientras tanto, imitemos a Caleb. No busquemos ser los más visibles, sino los más fieles. Porque al fin y al cabo en el cielo solo se entra con un título. Hayas sido el más reconocido o el más desapercibido, Dios te llamará “siervo fiel”.

Porque la grandeza no está en cuantos te sigan, sino a quien vos sigas.
Porque seguir a otra persona siempre significa ser segundo.
Porque a Jesús no le importa la cantidad, sino la fidelidad.
El sigue llamando, ¿decidís seguirlo?

 

 

Noemí Lea Bocian
Graduada en años recientes en el Instituto Bíblico Río de la Plata
Egresada de Técnico Superior en Recursos Humanos.
Colabora en la Iglesia El Tabernáculo (A.I.C.F.E), en la ciudad de Posadas, provincia de Misiones.

 

 

 

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Categoria: Biografías, Edición 10 | Estos tiempos, entrega 6, TESTIMONIOS E HISTORIA

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