INCLUSO EN ESTOS TIEMPOS | 3

| 16 junio, 2014

¿Podremos descansar en medio de la tormenta?
En estos tiempos, ¿dónde está nuestra fe? 


Las voces desesperadas de experimentados pescadores competían con los bramidos del mar y los gritos del viento, sin embargo, Él dormía. Fue despertado violentamente por sus hombres, quienes aterrorizados gritaban: “Maestro, Maestro, perecemos…”. Jesús reprendió la tempestad y se hizo bonanza. Mirándolos –imagino con una sonrisa de maestro que les ha dado una lección a sus alumnos–, les preguntó: “¿Dónde está vuestra fe?” (1). Pero cuando en el Getsemaní, Jesús oraba con desesperación, sus discípulos se durmieron (2).

Antagónicas reacciones rebelan que en el campo de la fe no existen reglas fijas, dependemos del discernimiento que nos da el Espíritu Santo para saber la peligrosidad de los tiempos que nos toca vivir. No es pecado dormir, ni desesperarse en oración… el tema es cuándo lo hacemos.

Es elemental recordar que el ESPÍRITU SANTO no es un premio a la santidad. Él es la ayuda a los débiles pecadores que somos. SU SANTIDAD nos SANTIFICA.

El ESPÍRITU SANTO es nuestro ayudador y traerá claridad a quienes, enamorados, lo buscamos en estos tiempos. Su discernimiento es más importante que toda la información veraz o mentirosa que pulula, pues nos guía más allá de la vista y el oído.

Tal es el desconcierto cuando estamos sin su asistencia, que los fariseos llegaron a preguntarle a Jesús cuándo llegaría el Reino. Su respuesta fue contundente: “El Reino ya está entre vosotros” (3). Sin embargo, admite que en medio de él, sucederían acontecimientos extraños para nuestra forma de pensar: “primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación” (3). Sé que esta verdad bíblica, expuesta por Lucas, convulsiona las modernas teorías teológicas que nos conminan a implantar el reino en la tierra, para lograr un gobierno mesiánico encarnado en el teócrata de turno…

El Reino estaba entre ellos y los fariseos no lo veían, evidentemente, era porque buscaban  señales de poderes políticos y económicos, en lugar de ver a JESÚS y su gloria. Menos podían entender que el Rey tuviera como destino la cruz.

¿Me pregunto si alguna bacteria farisea ha invadido algunos miembros del cuerpo de Cristo?
Hablo de bacterias y no de virus, porque aquellas pueden crecer y multiplicarse, en tanto que estos, tras su ciclo de vida, mueren sin crecimiento alguno.

Dios no quería un rey para Israel (4), pero sabía que por la seducción de los pueblos que habitaban la tierra prometida, ellos terminarían pidiendo uno para que los gobernase. Se los profetizó por medio de Moisés: “Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores” (5).

Esta diferencia, entre la cultura que Dios quería imprimir en su pueblo y la tentación de imitar al mundo conocido, parece seguir presente en la pregunta de los fariseos y prolongarse en la inquietud de los discípulos antes de la partida del Maestro (6). Analizando el tratamiento del tema y las propuestas que emergen desde los púlpitos en nuestros días, queda en evidencia que estamos en presencia de una bacteria que –multiplicada y fortalecida– ha alcanzado dimensiones temerarias en nuestra cultura occidental y “cristiana”, desfigurando el maravilloso proyecto divino, el cual venciendo las barreras institucionales, mantiene vigencia y vida, fortalecido con el poder del Espíritu Santo.

En tiempos de tanta confusión, el REINO DE JESÚS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS, su Iglesia, a quienes nos encargó llevarlo a las calles de cada pueblo y ciudad, al campo, a la montaña y el mar. Alcanzar a todos con su poder liberador, manifestado en la salvación personal y sus frutos en la santidad social.

Finalmente, los discípulos que escucharon la respuesta que el Señor dio a los fariseos quisieron saber, por eso, les habló del mismo Reino glorioso, pero les dijo que antes de su plena manifestación, nos echarían mano y tratarían de detener. Esto no sería para perjuicio, sino para darnos oportunidad de testificar acerca de su gloria.

Luego, tras dar una descripción de los asolamientos que vendrían sobre la tierra                      –comparables a las noticias actuales–, les aclaró: “pero no será el fin inmediatamente” (7), dejando abierto el suspenso para nosotros, testigos de cada una de esas señales. Incluso, descomprime nuestra ansiedad con su consejo, propio de quien sabe cuánto nos cuesta descansar de nuestras tensiones: solo nos pide que procuremos –si lo logramos viviremos mucho mejor– no pensar en las respuestas (7).

Se trata entonces, de vivir sabiendo que Jesús vendrá, pero su Reino, que es muy diferente al poderío que la religión pretende, ya está entre nosotros, pero eso, no debemos quedarnos inmóviles esperando. Es tiempo de acción, para ello el Espíritu Santo prometido es derramado sobre nuestra generación con una potencia maravillosa.

Debido a la anterior nota publicada, donde expresé que algunos viven como si Jesús no fuera a regresar, entre amigos comenzamos a despedirnos con una frase: “JESÚSvuelve”, así, todo junto, como juntos debemos trabajar en tanto que llega el día.

Una vez más, el poeta me hace entender la escatalogía:

Incluso en estos tiempos de aprender a vivir sin esperarte, 
todos los días tengo recaídas 
y aunque quiera olvidar, no se me olvida que no puedo olvidarte. (8)

 

 

(1) Lucas 8.22-26
Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron.
Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.
Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?
Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.

(2) Lucas 22.39-46
Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.
Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,    diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.
Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;
y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

(3) Lucas 17.20-21
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. 
Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, yno lo veréis. Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.
Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.
Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.
Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot.
Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? El les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.

(4) 1era de Samuel 8.6-18
Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.
Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.
Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.
Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

(5) Deuteronomio 17.14

(6) Hechos 1.6
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
(7) Lucas 21.7-15
Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?
El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos.
Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente.
Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.
Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio.
Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.
(8) Joaquín Sabina, “Incluso en estos tiempos”

 

Guillermo Prein
Pastor fundador del
Centro Cristiano Nueva Vida

 

 

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Categoria: Edición 10 | Estos tiempos, entrega 7, Reflexiones

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