MENSAJE DESDE LA POLÍTICA A LOS MINISTROS

| 6 octubre, 2014

El pasado mes de junio, en el tramo final de las elecciones presidenciales en la República de Colombia, el presidente y candidato Juan Manuel Santos –quien obtuvo la reelección– envió una carta abierta a los cristianos evangélicos de su país, aclarando conceptos que se tergiversaban sobre sus posturas y alertando sobre la alta politización que se advertía en algunos púlpitos evangélicos en apoyo al candidato opositor Óscar Iván Zuluaga.

Comienzo estas letras cruciales haciendo una claridad categórica que no deje lugar a dudas: creo en Dios y creo en Jesucristo como nuestro Señor y salvador.

No solamente soy creyente sino que comprendo la importancia esencial que  ocupa la Fe en la realidad de nuestras vidas y de la historia de las naciones.

Entre todas las guerras sucias que me han hecho, conozco de mensajes y rumores que han puesto a rodar en las iglesias con base en llanas y simples mentiras. Afirman que soy el adalid del matrimonio entre parejas del mismo  sexo. Esto es falso. Ocurre que como Presidente de la República y como demócrata soy respetuoso de la Constitución y de la Ley en relación con la igualdad de derechos civiles respecto de todo tipo de relaciones, incluidas las de derecho y las de hecho. También les aclaro de una vez por todas que no soy homofóbico ni perseguiré ningún ser humano en razón de su orientación sexual.

Uno no puede ser cristiano auténtico y homófobo e inquisidor al mismo tiempo. Así mismo han pretendido satanizar mi visita a un evento de las tradiciones del pueblo indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta. Les recuerdo que soy el Presidente de una patria que en su Constitución reconoce la diversidad étnica, religiosa y cultural de sus habitantes, de la misma manera he asistido a sinagogas, iglesias católicas y templos cristianos.

¿Consideran ustedes qué sería una actitud cristiana el continuar con una de las vergüenzas más lacerantes de nuestra historia: la discriminación violenta de los indígenas?

No hace falta recordarles que fue el propio Cristo quien afirmó que todos los mandamientos podían resumirse en amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

También me calumnian cuando me señalan como partidario del aborto. Repito: eso tampoco es cierto. Sencillamente respeto la determinación final de la Corte Constitucional donde se sostiene la prohibición expresa del aborto salvo en tres casos extremos donde destaca el peligro inminente de la vida de la madre.

Lo que sí es cierto, es que quienes agitan esas calumnias en mi contra, lo hacen desde la conducta farisea de estimular la guerra y la venganza que abortan las vidas de miles de jóvenes de todas las regiones, soldados, campesinos, mujeres de todas las edades. No creo en los fariseos que se rasgan las vestiduras por defender la vida recién engendrada, pero se mantienen proclamando más guerras que abortan la vida ya nacida.

Cristianos y cristianas: no permitan que la polarización política haga nido en los templos religiosos. Una cosa es que los pastores inviten a distintos candidatos para que los fieles evalúen y opten en su conciencia, dentro de un ejercicio de pedagogía ciudadana, y otra muy distinta abusar de los creyentes con mentiras y calumnias a través de las redes sociales y mensajes.

En Colombia y el mundo hemos vivido dolorosas experiencias cuando algunos líderes políticos y religiosos insensatos trasladaron las pasiones políticas a los templos y los convirtieron en fanatismos religiosos. Basta recordar el ingrato estímulo a la violencia desde los púlpitos en los años cincuenta.

Cristianos y cristianas:
Es la Verdad la que nos hará libres y no las mentiras fariseas de este mundo.
No se puede ser auténtico cristiano y andar por allí sembrando odios y más guerras.
Me encanta la frase honesta que les repite un reconocido pastor a sus creyentes: “El Señor es mi Pastor y el pastor no es mi Señor”.

 

Juan Manuel Santos
Presidente de la República de Colombia
Político, periodista y economista
Su familia fue propietaria del diario El Tiempo

 

 

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que fiel a sus principios no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.
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Categoria: Edición 12 | Iglesia y Política, entrega 6, Sociología

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