ORACIONES DE SIERVOS DE DIOS VIII. Habacuc se queja de la injusticia

| 27 octubre, 2014

El proceso del silencio de Dios es parte de la vida del creyente que no se conforma a relacionarse con su Señor en el alma, sino que espera que el Espíritu Santo se encuentre con su espíritu.

“La profecía que vio el profeta Habacuc. ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”. Habacuc 1: 2-4.

¿Cuántas veces has orado y no tienes respuesta? Te cuesta buscar a Dios cuando el silencio es profundo. ¿Alguna vez has clamado juzgando a Dios?

Estas son preguntas que salen de lo profundo del corazón y que el silencio hace que nos frustremos.

Entendemos que el ser humano está conformado por el espíritu, el alma y el cuerpo y tenemos libros escritos sobre este tema, sin embargo, las conclusiones que sacamos traen paz para algunos e incertidumbre para otros.

Recuerdo cuando en mi infancia me relacionaba con mi padre y le pedía cosas que en el fondo él sabía que no me convenían; la respuesta en ocasiones fue un silencio momentáneo dejando a la especulación de mis pensamientos que trataban de encontrar una respuesta cercana a su decisión. A veces el acto reflexivo me llevaba a buscar lo mejor de mí, pero en otros casos me llenaba de impotencia por ser incomprendido. Después de conocer al Señor, entendí que el amor verdadero de un padre sobrepasa el razonamiento más lógico de un hijo que cree saberlo todo, pero que con el tiempo entiende que la inexperiencia del pequeño necesita de la sabiduría del grande.

Habacuc sentía una pequeña frustración al proceder del Dios que lo había comisionado para hablarle a un pueblo que caminaba en la injusticia.

Podemos sacar algunas enseñanzas de estos versículos al colocarnos, por un momento, en el papel de este varón de Dios que busca con urgencia una respuesta del Cielo.

Cuando caminamos en la voluntad de Dios nuestro corazón tiende a ser como el corazón de Él. Si conoce su santidad, va a procurar ser santo. Si ve la fidelidad, tratará de ser fiel hasta en lo mas mínimo. Si lo representa genuinamente no podrá caminar hasta que Dios no camine.

En la intimidad con Dios podemos descargar nuestras frustraciones del llamado. Es ahí donde el cielo y la humanidad encuentran el respiro que el alma necesita.

Al principio expresé que el ser humano es tripartito y es ahí donde debemos examinarnos y pensar qué parte de mi ser busca la respuesta.

En primer lugar nuestro cuerpo siente el cansancio, el estrés que demanda una señal sobrenatural. Por otra parte el alma bombardeada de pensamientos y razones busca entender como Dios actúa. Me pregunto, el espíritu ¿qué busca cuando oramos?

La intimidad con Dios debe ser el momento de acercamiento espiritual más profundo. Cuando Cristo oraba al Padre buscaba siempre esa conexión. Una conexión que a veces no llegamos a comprender con nuestra mente, pero es ahí donde encontramos el oportuno socorro. Una conexión que nos da fuerzas para enfrentar la prueba y que al final la disfrutemos con alegría.

En fin, Habacuc expresa una demanda de su corazón en sus primeros versos, pero luego de experimentar al Dios que lo llamo, termina declarando una de las oraciones más profundas que tiene el Antiguo Testamento: “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar”. Habacuc 3:19. 

El proceso del silencio de Dios es parte de la vida del creyente que no se conforma a relacionarse con su Señor en el alma, sino que espera que el Espíritu Santo se encuentre con su espíritu.

La vida que agrada a Dios no se trata de comprender las profundidades de los pensamientos de Dios, sino de vivir una vida de consagración genuina.

 

Jorge Klee
Licenciado en Derecho, en la Universidad Simón Bolívar-Colombia
Técnico en Comunicación Transcultural-CEDI-Concilio de las Asambleas de Dios-Colombia
Egresado del Instituto Bíblico Rio de la Plata-Argentina
Asistente del Director en el IBRP
Líder Iglesia Cristiana Resplandecer-Pastor Ernesto Nanni

 

 

 

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Categoria: BIBLIA, Edición 12 | Iglesia y Política, entrega 9, Teología

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