PENSAMIENTOS ACERCA DE LA “VERDADERA” IGLESIA

| 10 noviembre, 2014

Es penoso para mí ver tantas iglesias que insisten en diferenciarse de las demás exhibiendo sus características distintivas. A causa de mi comprensión parcial del Evangelio, puedo sentir afinidad con alguna más que con otra. Sin embargo, reconozco que mi comprensión tiene fallas y necesito a mis hermanos que piensan distinto para que me ayuden a entender el Evangelio más plenamente.

Veo esta fragmentación como señal del pecado, como condición básica del ser humano, ya que intenta dividir a aquellos que están esencialmente unidos en Cristo. Nuestra lealtad y fidelidad deben ser sólo a Cristo, nunca a una denominación o institución.

¿Cuál es la “verdadera” iglesia, entonces? La verdadera iglesia es el cuerpo de Cristo, quien es su Cabeza. El cuerpo de Cristo nunca debe identificarse con alguna institución humana. ¿Y dónde está el cuerpo de Cristo? Es claro que debe estar donde está Cristo mismo, ya que el cuerpo está unido a Aquel que es su Cabeza y es imposible que exista por separado.

Cristo ha enviado Su Espíritu para habitar y guiar a su cuerpo, es decir, a la comunidad de creyentes. La dirección del Espíritu es dada a la comunidad, y no a algún “iluminado”. La dirección del Espíritu siempre debe ser discernida por la comunidad.

¿Cómo podemos saber si el Espíritu está guiando alguna comunidad de creyentes específica? Podemos saberlo cuando vemos clara evidencia del fruto del Espíritu. Algunos nos quisieran hacer creer que la prueba de la dirección del Espíritu está en los dones que se manifiestan. Que no es así se ve claramente en la iglesia de Corinto. Pablo les dice: “no les falta ningún don espiritual” (1 Cor. 1:7). Sin embargo, él tiene mucho que decir sobre sus falencias. Justamente les escribe para mostrarles “un camino más excelente” (1 Cor. 12:31, ver 1 Cor. 13), es decir, el camino del amor.  La evidencia que buscamos, pues, es “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gál. 5:22-23).  Estas cualidades no necesitan definición y hay ejemplos en un sinfín de pasajes bíblicos, especialmente en las parábolas de nuestro Señor.

¿Entonces, qué pasa con las autoridades de la iglesia? ¿Cómo debe ser gobernada? Dando por sentado las deficiencias humanas, nunca deberíamos permitir que individuo alguno ejerza autoridad sin límites. No puede haber otra autoridad que Cristo como Cabeza de Su iglesia. De hecho, las Escrituras nos exhortan: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo” (Efe. 5:21).

Nuestro Señor dijo: “Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” (Mat. 20:25-28).

Entonces queda claro que los individuos no deben ejercer autoridad sobre los demás creyentes.  Debe haber un sometimiento mutuo entre los creyentes que permite que sea el Espíritu que dirija a la comunidad. Esta es una de las razones que nuestro Señor nos enseño a orar: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

¿Cuál debe ser el papel de los pastores y otros (apóstoles, profetas, evangelistas, maestros, ancianos, etc.)? ¿Es que no tienen autoridad? Basándonos en las palabras de nuestro Señor que hemos citado más arriba y en Su propio ejemplo, el papel de estas personas es servir y dar sus vidas. Los pastores (y los otros que se mencionan) tienen la responsabilidad de cuidar a la comunidad. También deben compartir la sabiduría espiritual y los dones que tengan para la edificación de la comunidad. Pero la autoridad final descansa en la Cabeza de la Iglesia. Cualquier decisión que tomen las personas que ejercen las funciones mencionadas debe ser para el servicio de la comunidad bajo la dirección del Espíritu de Dios.

 

Stanley Clark
Misionero en Uruguay, India y Nepal
Ministerio actual: Red Misiones Mundiales
Iglesia Evangélica Bautista

 

 

 

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Categoria: entrega 1, Reflexiones

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