EL DOLOR UNE

| 16 febrero, 2015

Relato de las vivencias en el viaje de ayuda humanitaria a Medio Oriente.
Una visión nueva y contextualizada de la vida y la misión.

Los primeros días de diciembre, un grupo de treinta y cuatro personas viajamos a Jordania. Algunos pastores, jóvenes con inquietudes, médicos, enfermeras y otros. Todos al mando de un hombre que supo manejar un grupo grande por casi quince días: Daniel Bianchi.

El lema fue “Esperanza para los refugiados”; el fin: ayudar a cristianos de Siria e Irak que se vieron obligados a huir. Todos saben lo que el ISIS, grupo radical islámico, produjo. Nuestro trabajo fue con una agenda muy apretada, promedio diecisiete horas al día. Nos dividimos en grupos para desarrollar diferentes actividades: visita a cárceles de mujeres, iglesias, grupos gitanos, hogares de islámicos que también huyeron, pastores que contaron la realidad, hospitales, instituciones, ONG, y siempre llevando insumos para ayudar en algo.

La gran idea fue llevar camisetas argentinas y pelotas de fútbol para regalar; esto dio lugar a la simpatía frente a tanto sufrimiento. Messi nos sirvió mucho para entrar en contacto.

Al salir de Ezeiza, éramos un grupo de desconocidos; cuando volvimos, después de veinticuatro horas de vuelo, éramos casi amigos. El último día en Ammán, capital de Jordania, nos dimos cuenta de que nadie había preguntado a qué organización pertenecíamos. El dolor ajeno y el trabajo juntos nos había unido.

Situación política: Jordania no está en guerra, pero ha recibido un millón de refugiados que cuidan en el desierto. Son campamentos de carpas y contenedores de cien mil y doscientas mil personas. Estos lugares se transformaron en peligrosos, por lo cual, se nos recomendó varias veces no ir allí. Limita con Irak, Siria, Israel, Arabia Saudita y Cisjordania.

Trabajamos con refugiados a los que se les permitió ir a las ciudades y pueblos. Muchos nos contaron sus verdaderos dramas y no todos eran cristianos, estos están protegidos por los militares en campamentos. Lo que pudimos hacer es un granito de arena en un desierto.

Iglesias que trabajan allí nos dijeron que nunca habían visto un grupo argentino, que era la primera vez.

Visitamos el Jordán, donde Jesús se bautizó, que “no está en el Israel de hoy”; el Mar Muerto, y de allí, al Monte Nebo, donde Moisés vio la tierra y murió. Pasamos por la ciudad donde murió Juan el Bautista y a 15 kilometros de Jericó.

En el Monte Nebo, miramos el “terrible desierto”, según Deuteronomio 1:19; allí se nos rompió el romanticismo que imaginábamos de esos lugares. Es árido, desparejo, rocoso y llueve muy poco; ovejas y chivos parecen que son los únicos sobrevivientes que gozan del lugar. A esta altura, mis sentimientos entraron en crisis. Confieso que nunca pensé estar allí, hubiese querido quedarme más tiempo, pero ya era de noche. Estábamos donde las cosas habían ocurrido. Con una sensación extraña después de orar, nos fuimos llevándonos piedras como recuerdo.

Situación religiosa: En Irak, la ciudad de Mosul, era donde había más cristianos. Hoy no queda ni uno, fue arrasada y destruida, los que pudieron fueron a Jordania y el resto pereció. Nada se sabe de la cantidad de cristianos en las sombras, se supone un 1 por ciento. Conversamos con testigos de los hechos, tuvimos información directa que no diré.

Algunos del grupo se comprometieron a más. Escuchamos una frase que quiero compartir: “No es suficiente orar, hay que hacer algo”. En lo que a mí respecta, con lo que vi se me atragantó mi libertad excesiva en Argentina y el desperdicio de ella para predicar a la gente. Tantos eventos, conferencias con temas de delirio espiritual, cuando nuestra misión es salvar al mundo de sus pecados.

Cada uno pagó su viaje y estadía. El dólar vale menos que la moneda local, el dinar. Imaginen conseguir dólares, desvalorizarlos después, más impuestos, fue un ejercicio matemático casi imposible.

No quisimos ni queremos demostrar nada, solo contarles algo; solo algo descubrimos: el dolor une. Las lágrimas nos traicionaban cuando queríamos hablar u orar. Quisimos ver la realidad y la vimos.

Con respecto a las misiones, siempre fui un observador, soy pastor en mi país, pero hace mucho que apoyamos a los que van. Creo que si alguien tiene un llamado, primero, tiene que tener una profesión u oficio; segundo, saber uno o dos idiomas; tercero, manejar toda la tecnología; y cuarto, lo teológico. No se necesita ser un máster en este campo, solo se trata de los más importante: “salvar almas”. Los institutos bíblicos tienen que adaptar los sistemas para preparar este tipo de obreros de la última hora.            Todos nos sometimos a las decisiones de Daniel, y no fue difícil por su experiencia en este campo.

Hablo por mí, he estado en varios países, pero esto fue diferente. Existe un proverbio árabe que dice: “La gente se conoce en casa chica y viaje largo”. Nosotros hicimos las dos cosas. Esto es solo un escrito, me guardo cosas que son mías y creo que el resto del equipo también. Solo sé algo, no soy el mismo y no quiero serlo.

El tiempo dirá qué sucede, como siempre, prueba las experiencias. El tiempo, como siempre, dirá el resto.

Gracias a los desconocidos que hoy conozco y no los olvidaré. Shukran, perdón, quiero decir, gracias.

 

 

Carlos Kucharenko

Carlos Kucharenko
Licenciado del Instituto Bíblico Río de la Plata
Pastor de la Iglesia “Templo Buenas Nuevas”, Paraná, Entre Ríos
Realizador del programa televisivo “Buscando la Excelencia” (canal 9 y canal 11- Paraná) Director Ejecutivo de la Radio FM 95.5 Mhz “Buenas Nuevas”
Tareas ministeriales en países de la región, en América del Norte y en Europa

 

 

 

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.

Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.

La dirección de Cordialmente procura que la expresión bíblica “examinadlo todo, y retened lo bueno” sea el objetivo, por lo cual se invita a los distintos escritores a presentar sus fundamentos dejando el juzgamiento del artículo en cada uno de los lectores.

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Categoria: Edición 13 | Eclesiología, entrega 14, MINISTERIOS, Misiones

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