SIERVOS INÚTILES

| 20 julio, 2015

¿Discípulos de quien debemos hacer? ¿Nuestros o de Jesús?

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén[1].

Me pregunto, no algo nuevo solo un volver al comienzo: ¿Discípulos de quien debemos hacer? ¿Nuestros o de Jesús? La respuesta hasta me parece obvia pero en la actualidad veo que nos estamos desviando. Nuestro llamado es desde mi punto de vista hacer discípulos de Cristo, ser guías para que la gente conozca a nuestro maestro.

La siguiente pregunta que debemos hacernos es ¿Qué debemos enseñar que el Señor nos mandó? Su Palabra, vivir en santidad, buscar la llenura del Espíritu Santo, para entonces recibir poder como en los Hechos de los apóstoles.

Uno de los grandes cuestionamientos en la actualidad es ¿porque Dios ya no se mueve como lo hacía en los tiempos de los apóstoles? La respuesta es clara, no hay hombres entregados como en aquellos días a vivir los principios y la Palabra de Dios radicalmente, Dios necesita cristianos radicales, que no vivan según “la visión” personal, sino según la visión de reino, de unidad, ser uno para que el mundo crea.

No competir unos con otros a ver quién tiene el mejor método, la congregación más grande, dejar de pensar en la prosperidad económica como señal de respaldo de Dios, hablar y enseñar psicologías cristianas, entre otras cosas amplias que prestan a discusión.

Cristo nos llamó a ganar almas, sumar al reino, vivir en unidad, amarnos unos a otros, porque el que ama se entrega y no le importa su progreso a costa de los demás, sino que se entrega y da todo por la causa.

Hoy se predica mucho sobre lo que la Palabra dice, pero se vive poco de lo que predicamos. Aunque nos pese muchas de las críticas que recibimos nos quedan bien y son ciertas, soy consciente que no a todos.

Creo que nos hemos extraviado del evangelio, para muchos se ha convertido en un negocio, y nos creemos que somos los dueños de la obra cuando el verdadero dueño nos pedirá cuenta de lo que hemos hecho ¿pequeño detalle olvidado no?

Creo que en muchas iglesias ya no se enseña la Biblia sino solo la “visión” y esto está formando cristianos mediocres, nos olvidamos de la parte donde Pablo nos dice: “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”[2].

Y “mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”[3].

Dios nos va a demandar por la enseñanza y preparación de Dios. Pero a la vez también recordar que “El cual asimismo nos hizo ministros suficientes de un nuevo pacto: no de la letra, más del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica”[4].

¿Qué quiero decir con esto?, que conocer la Palabra de Dios y buscar la llenura de su Espíritu es la única seguridad que tenemos para llevar al pueblo de Dios a sus pies, no olvidándonos que somos ministros, es decir sirvientes, de un nuevo pacto y esto es solo por amor.

No hay mérito alguno, en nosotros, para ocupar el lugar que Dios nos pone, todo es por su Gracia. Y citando las palabras de mi pastor: “la gente merece ser pastoreada, no arriada”, es decir debemos cuidarlos y buscar que estén bien, no solo que caminen, sino saber cómo están y que necesitan.

Termino esta reflexión diciendo que encontraremos el camino correcto y el poder de Dios obrando en las personas y derribando todo argumento contra la iglesia de Cristo cuando nuestra entrega sea absoluta, sin peros, sin excusas, solo por amor y vocación. Por OBEDIENCIA y punto. Dejar todo para seguir a Cristo y servirlos sin reservas.

Dios no ayude y nos de la fortaleza y sabiduría necesaria para poder cumplir y llegar a ser llamados “SIERVOS INUTILES”.

[1] Mateo 28:18-20
[2] 1º Pedro 3:15
[3] Oseas 4:6
[4] 2º Corintios 3:6

 

Mauro Silvero

Mauro Gerardo Silvero
Egresado el I.B.R.P.
Profesor de Filosofía egresado del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya.
Actualmente está estudiando un pos grado en Educación y Derechos Humanos.
Ha enseñado filosofía, griego, ética, lógica y materias pedagógicas en el nivel medio y superior.
Profesor de Institutos Bíblicos Externos.
Actualmente trabaja en el ministerio juvenil de la iglesia a la que pertenece.

 

 

 

 

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Categoria: Edición 16 | Nuestro mensaje, entrega 3, PASTORAL, Teología Pastoral

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