EN ECONOMÍA, ASÍ COMO EN LA VIDA, CRISTO ES LA RESPUESTA

| 17 agosto, 2015

El objetivo del presente texto es afirmar que Cristo es La Respuesta a todas las preguntas y a todas las situaciones que pudieren surgir en el ámbito de la Economía, ya sea a nivel personal y familiar o a nivel colectivo (de toda organización privada y pública).

Los seres humanos, en tanto seres vivos creados por Dios, tenemos la primerísima e impostergable necesidad de relacionarnos con Aquél que nos creó. La siguiente frase o cita es adjudicada al extraordinario pensador francés, Blaise Pascal: “En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser lleno por ninguna cosa creada. Él puede ser lleno únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús”. Este concepto, que todos sabemos que está incluido en la Biblia, puede ser parafraseado afirmando que Cristo es La Respuesta a las preguntas referidas a cómo satisfacer nuestra necesidad de llegar al Padre y de que nuestra alma sea salva; esta es la esencia del Mensaje del Evangelio y es la verdad más fundamental y maravillosa que podemos conocer.

“Cristo es La Respuesta” es un corto enunciado que no aplica solamente a la cuestión de nuestra relación con Dios Padre; sino que también aplica a todas las cuestiones a las que los hombres debemos hacer frente durante nuestra vida terrenal. Esto se debe a que para nosotros, los Hijos de Dios, la vida es Teocéntrica y toda cosa asociada a nuestro existir está incluida en nuestra relación con nuestro Señor.

Entre las cuestiones a las que todos debemos enfrentar se encuentran aquellas relacionadas con la Economía y abarcan tanto el nivel individual y familiar como el nivel colectivo (privado y público). En este contexto, entendemos a la Economía como el área de la actividad humana vinculada a la obtención de recursos y a la utilización de los mismos para adquirir los bienes y servicios con los cuales el hombre puede satisfacer parte de sus incontables necesidades.

Partiendo de esta escueta definición, se me ocurren dos preguntas que refieren y abarcan buena parte de las cuestiones económicas y para las cuales “Cristo es la Respuesta”:

a) ¿Cómo, cuándo y dónde debo obtener los recursos mediante los cuales puedo adquirir los bienes y servicios que satisfacen mis necesidades, las de los míos y/o las de mi organización?

De modo general, puede afirmarse que:

– Los individuos y las familias obtienen sus recursos mediante el trabajo.

– Las organizaciones, dependiendo de sus características particulares, lo hacen de diversas maneras. Aquellas que son privadas pueden hacerlo mediante membrecías, cuotas societarias, aportes, inversiones, préstamos, donaciones, ofrendas, diezmos, etc. Las organizaciones públicas (como los gobiernos en sus diferentes niveles, y las instituciones que los componen), lo hacen mediante impuestos, transferencias intra gubernamentales, asignaciones de partidas presupuestarias, inversiones y préstamos.

b) ¿Cómo, cuándo y dónde debo utilizar los recursos obtenidos, para adquirir los bienes y servicios que satisfacen mis necesidades, las de los míos y/o las de mi organización?

De modo general, puede sostenerse que los recursos obtenidos son utilizados por los individuos, por los miembros de las familias y por los representantes de las organizaciones en mercados organizados (ámbitos con procedimientos establecidos en los que confluyen consumidores y oferentes); allí son adquiridos los bienes y servicios, es decir, los activos tangibles e intangibles mediante los cuales se satisfacen algunas necesidades.

Habrá notado el lector que los enunciados que siguieron a cada una de las dos preguntas formuladas arriba presentan un nivel de generalidad tal que solamente llegan a ser una mera introducción, un simplísimo primer paso para una respuesta a los interrogantes planteados.

La verdadera, profunda y fundamental solución a las dos preguntas planteadas está dada por la afirmación de que Cristo es La Respuesta. Esto se debe al hecho de que, mediante la fe en Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras almas, podemos restablecer el vínculo que se había perdido con nuestro Padre debido a nuestro pecado. Nuestro Papá Celestial cuenta con tres características que me gustaría destacar en este momento:

– Es Amor: vale decir, nos ama de manera perfecta y completa, quiere lo mejor para nosotros (en todo momento, en todo lugar y en todo ámbito) y está dispuesto a guiarnos, a ayudarnos y a ayudarnos a alcanzar lo mejor.

– Es Omnisciente: o sea, sabe todo (presente, pasado y futuro) de todas las cosas existentes y por existir.

– Es Omnipotente: es decir, todo lo puede, todo le es posible.

Cristo es La Respuesta a los dos abarcativos interrogantes económicos que planteé porque, mediante la fe en Él, accedemos al Padre, quien nos ama, quien todo conoce y quien todo puede. Debemos acercarnos a nuestro Papá en oración, con fe y con confianza, con un corazón contrito y humillado, con disposición a escuchar, a aprender y a ser dóciles a Su voz. La Economía, tal como fue definida unos párrafos arriba, es una parte muy importante de nuestra vida terrenal; y es una parte más, un ámbito más, que está incluido en nuestra relación con Dios Padre. Por eso, Él nos ofrece la mejor guía y la mejor ayuda con la que podemos contar.

Para finalizar, quiero hacer una aclaración: el éxito en la vida está dado por vivir de acuerdo a la Voluntad de Dios. Este principio que todos compartimos aplica también al ámbito económico. Los hijos de Dios alcanzamos el éxito económico cuando obtenemos y utilizamos los recursos para adquirir bienes y servicios, en consonancia y acuerdo pleno con la perfecta Voluntad del Padre. Dicha Voluntad no es igual para todos; es única y pensada para cada uno. Para algunos, implicará la mera satisfacción de las necesidades más básicas (nunca menos que esto). Para otros, implicará la posibilidad de alcanzar niveles de prosperidad altísimos. Para muchos, implicará una posición intermedia entre estas dos posiciones extremas. Y todas son exitosas, siempre y cuando se esté cumpliendo con la Voluntad del Padre.

PD: Quería contarles que “Cristo es La Respuesta”, además de condensar el mensaje del Evangelio, es el nombre de la Iglesia en la cual mi familia y yo conocimos al Señor.

 

 

Guido Parissenti

Guido Parissenti
Licenciado en Ciencia Política (Universidad de Buenos Aires)
Curso de Posgrado en Finanzas (Universidad Argentina de la Empresa)
Experto en Mercado de Capitales (Instituto Argentino de Mercado de Capitales)
Licenciatura en Economía (Universidad del Salvador) – en curso
Miembro de la Iglesia Dios Restaurará, en la Ciudad de Buenos Aires

 

 

 

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.

Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.

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Categoria: Economía, Edición 16 | Nuestro mensaje, entrega 7, SOCIEDAD

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