JESÚS EL GENIO DE LA LÁMPARA

| 25 agosto, 2015

“Te encargo delante de Dios y del Señor Jesucristo, quien juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que aun teniendo comezón de oír se amontonarán maestros conforme a sus propios malos deseos, y apartarán de la verdad sus oídos y se volverán a las fábulas”. 2 Timoteo 4:1-4 RVC

A principios de año el hermano Erbe se mudó con su familia a Brasil, después de unos meses volvió a Buenos Aires para realizar unos trámites, y nos encontramos para charlar. En un momento preocupado me dijo:

-Pastor se nos está haciendo difícil encontrar una Iglesia donde congregarnos.
Sorprendido le pregunté el motivo, ya que hay muchas iglesias evangélicas en Brasil. Él me contestó:
-Es que la mayoría predican sobre pacto, prosperidad, éxito y bendición y agregó:
-Un día hablando con un pastor me anime y le pregunté ¿Por qué?…

Y el pastor me contesto: “es lo que la gente quiere oír, sino se van a otro lado”.

Nunca más actual este mensaje de Pablo a Timoteo “se amontonarán maestros conforme a sus propios malos deseos” 2 Timoteo 4:3b

Como cristianos estamos llamados ser sensibles y conocer las necesidades del hombre actual, para saber dar una respuesta adecuada.

Es muy importante para la adecuación del mensaje del evangelio, que la Iglesia sepa dialogar con la cultura de la época, sin tergiversar sus principios. Así fue con el apóstol Pablo, quien ante el paganismo y la idolatría griega, supo utilizar la figura del dios no conocido y presentarle así a Jesús de Nazaret como el Mesías Salvador.

Veamos rápidamente el cambio cultural que vivimos desde la salida de la modernidad hasta la época actual (postmodernidad), y así saber dónde estamos parados, ubicarnos en la cultura y reconocer a que tipos de personas son las a qué nos toca predicarles el evangelio. O sea como piensa, vive, siente el hombre de hoy.

Hagamos una breve reseña de cómo hemos llegado a la postmodernidad desde la modernidad.

 

Modernismo

Postmodernismo

Idealismo

Materialismo

Fe en ciencia y proyectos

Muerte de los ideales

Absoluto

Relativo

Objetivo

Subjetivo

Etica

Estética

Razón

Sentimiento

Pasado Futuro

Presente

Equipo

Individuo

Fundamental

Superficial

Esfuerzo

Placer

Prometeísmo (1)

Narcisismo (2)

 

Prometeo es el personaje clave de la mitología griega que representa el tiempo de la modernidad. Así como Prometeo robó el fuego de los dioses a favor de los hombres, así la época moderna, a través de la ciencia y la razón, liberan al hombre de ese estado de superstición, determinismo y falta de libertad de la Edad Media, bajo el control del imperio del catolicismo romano.

La modernidad prometía a través de la ciencia y la razón resolver todos los problemas de los hombres y llevar a la humanidad a su máxima expresión.

Ante la decepción por incumplimiento de estas promesas, fuimos cayendo en este estado de escepticismo, incredulidad y superficialidad, en donde el auge y la preponderancia de los sentimientos sobre la razón y el creciente deterioro de los valores, nos han sumido en este subjetivismo hedonista donde el YO, el gran protagonista de la época, encuentra en el mito de Narciso su mejor expresión…

Narcisismo: Narciso el aquel personaje de la mitología griega que por su hermosura está condenado a no enamorarse de nadie más que de sí mismo. El oráculo decía que el día que se viera en un espejo moriría. La historia relata que un día, cansado y sediento se acerca a un lago de aguas cristalinas y quietas. Al verse a sí mismo e intentar atrapar la imagen, queda prisionero de esa ilusión y muere.

En psicología narcisismo es un momento lógico en la constitución del yo, en donde los ojos de la madre son como ese lago que le devuelve la imagen a su hijo. Para esta madre ese hijo es lo más sublime y más grande que hay. Este estado ilusorio de plenitud y de unidad en el niño es característico del narcisismo.

El narcisismo se alimenta del reconocimiento de la mirada de los otros, que de alguna manera le dan un valor sublime de completud.

Entonces, el afán por el protagonismo, la exhibición ministerial, el hedonismo, la necesidad de reconocimiento, las luces, los efectos especiales etc., son de alguna manera comprensibles, por la influencia cultural de la época. Podemos calificar esta era, como la era de la preponderancia del deseo y del placer, por lo tanto, no es raro que en una cultura así, donde la máxima sea el bienestar personal, busquemos un dios complaciente, que haga lo que nosotros deseamos.

Hoy en muchos lugares se vive un evangelio “a la carta”, donde se presenta a un Jesús, como EL GENIO DE LA LÁMPARA, a quien a través de algún pacto económico, alguna declaración o proclamación mágica, hacemos que aparezca para cumplir todos nuestros deseos ya que… “Dios, es un Dios de bendición.”

Las demandas de esta época (la comezón de oír siempre algo nuevo y placentero por parte del auditorio y el afán desmedido de reconocimiento por parte de los predicadores) nos han llevado a exageraciones y extravagancias que literalmente desvían el oído de la verdad, a las fábulas (lo fabuloso, novedoso, e IM-PRE-SIO-NAN-TE). En estos tiempos no es raro escuchar o ver cosas como las siguientes:

-Programas de TV con predicadores que manejan la presencia y la unción de Dios, y hasta llegan a decir cuantos minutos quedan de bendición. Usando expresiones tales como “corra al teléfono y siembre una semilla para que esta bendición lo alcance”, “corra que quedan pocos minutos”.

-En otra ocasión escuche una enseñanza, que a modo de revelación el predicador decía, que el árbol de la ciencia del bien y del mal representa el diezmo, es lo que le pertenece a Dios y no se puede tocar. O sea que de alguna manera el pecado original es no darle los diezmos a Dios.

Así más que un Padre de amor, Dios parece un empresario preocupado por su dinero (típico de una época materialista, donde el culto a Mamón tiene una gran preponderancia).

– En otro momento escuche un mensaje donde se aconsejaba cuidarse de no excedernos con la gracia y volcarnos al libertinaje… para lo cual el predicador propuso recuperar la ley y manejemos un 80% ley y 20% gracia… el mismo predicador en otro momento hablando de lo absoluto de la gracia, lo comparó con una prostituta que nos recibe tal como estamos.

Amado hermano, no se deje atrapar ni seducir por estas cosas y recuerde lo que le dijo Pablo a Timoteo:

“Seamos sobrios en todo”.

Recuperemos la prudencia y la humildad, prediquemos LA PALABRA y no inventemos, ni distorsionemos la escritura, prediquemos a Cristo cumpliendo así nuestro ministerio, aprendamos de Juan a menguar para que Él (Jesús) crezca.

“Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, sino que proclamamos a Jesucristo como Señor, y nos declaramos siervos de ustedes por amor a Jesús”. 2º Corintios 4:5 RVC

  • Prometeísmo: Capacidad que tiene la sociedad para generar actos que significan una ruptura respecto de su tradición.
  • Narcisismo: Admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades.

 

Ricardo-Dening

Ricardo Dening
Licenciado en Psicología Clínica
Pastor principal del Centro Cristiano Rey de Gloria
Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular

 

 

 

 

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Categoria: Edición 16 | Nuestro mensaje, entrega 8, SOCIEDAD, Sociología

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