BIBLIAS, SUSTENTO Y PREVENCIÓN

| 22 septiembre, 2015

Cuanto más leo la vida de Juan Wesley (1), más me avergüenzo de lo poco que hago frente a lo mucho que otros hicieron.

Mi oración constante es para que Dios me haga más a su Imagen y me enseñe a ser como ellos, que me parezca más a algunos hombres y mujeres de Dios que reflejaron toda su gloria y amor.

El lema diario de este gran hombre era: “Haz todo lo bueno que puedas, con todos los medios que puedas, en todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, en todos los tiempos que puedas, a todas las personas que puedas, cada vez que puedas”.

Reflexionando sobre su vida y su gran influencia en Inglaterra medito en los nuevos mesías laicos que arengan a la gente con citas bíblicas o pseudo-bíblicas y son seguidos por la multitud esperando su milagro. Es entonces cuando yo me pregunto que hacemos nosotros, los cristianos, en nuestras iglesitas levantando ídolos a los que adorar (apóstoles, cantantes, predicadores modernos, cristianos de pose y propios, chiringuitos varios).

El movimiento avivador encabezado por Wesley fue tal que se introdujeron leyes contra la esclavitud e influenció tanto a la cultura británica que permitió que, tras su conversión y transformación, William Wilberforce (2) desarrollara su pasión contra la esclavitud, llevando su lucha al Parlamento donde logró las leyes de abolición.
Ellos, con su movimiento misionero, cruzaron el océano Atlántico e irrumpieron en los EEUU con un gran despertar. Después de esto casi todas las denominaciones protestantes estaban involucradas en servicios sociales y dando respuestas a cosas tan importantes como los derechos de la mujer, reforma de prisiones, educación pública…
Esta unión, entre la iglesia y lo social, produjo una nueva raza de misioneros que marcharon a todos los continentes del mundo. En sus viajes llevaban Biblias, semillas y medicinas.

Ellos hicieron cosas como responder a la problemática de los trabajos forzados en el Congo y erradicar enfermedades como sarampión y malaria. En la India lucharon contra la quema de viudas. Edificaron pozos de aguas y escuelas… El verdadero y completo concepto de las misiones.

La iglesia de hoy debe comprender la importancia de su papel  en la transformación espiritual y cultural de las naciones, porque nosotros somos los reformadores del siglo XXI.

Y de repente, pensé en que una de las cosas que escribo es un buen lema para clarificar nuestro servicio a Dios ” Biblias, semillas y medicinas” y pensé en vosotros y vuestro trabajo en la iglesia. Predicación, sustento y prevención, eso es lo que debemos hacer.

 

1) Juan Wesley (1703-1791)
Clérigo anglicano y teólogo cristiano británico.
Iniciador del Movimiento Metodista cuando adoptó la forma de predicar al aire libre.
En los tiempos de Wesley, Gran Bretaña vivía en extremos sociales, con promiscuidad, abusos, enfermedades y pestilencias. La pobreza diezmaba la población, donde niños y huérfanos vivían en las calles en total estado de indigencia. Un grupo de personas sensibles a la situación vislumbró la necesidad de llevar a las calles la función de la Iglesia, es decir, pastorear a los necesitados, atendiendo a las personas y ocupándose de ellas.
Vivían bajo una seria disciplina incluyendo ayunos y tiempos de oración. Su naturaleza religiosa se profundizó con el estudio y la experiencia, pero no fue hasta años después de dejar la universidad y entrar bajo la influencia de los escritos de Lutero cuando sintió que había entrado en la plena riqueza del Evangelio.
Tras la experiencia de santificación, fue usado por Dios en un nuevo tiempo de avivamiento y de mover el Espíritu Santo. Según los teólogos, los siguientes patrones son evidencias del avivamiento: Oración intensa, predicación poderosa de la Palabra, manifestaciones sobrenaturales, conversión de la gente, cambio social e involucramiento de los creyentes en el ministerio.
Cuando Wesley murió en 1791, había 140.000 miembros de la Iglesia Metodista.
2) William Wilberforce (1759-1833)
Político, filántropo y abolicionista inglés, quien siendo miembro del Parlamento Británico, lideró una campaña en contra de la esclavitud. Propuso un proyecto de ley para eliminar la esclavitud en 1791. Defendió el proyecto abolicionista hasta 1807, año en que fue aprobado por el Parlamento Británico.
Su conversión e ingreso en la Iglesia Evangélica evidenció un cambio notable en su forma de vida.
En 1784 se unió a un grupo conocido como Clapham Sect*.
Su fe cristiana lo llevó a interesarse en la reforma social, en particular la mejora de las condiciones de las fábricas en Gran Bretaña.
*Clapham Sect (1790-1830)
Grupo de reformadores sociales, miembros de la Iglesia de Inglaterra con sede en Clapham, Londres.
Se los describe como “una red de amigos y familias en Inglaterra que fueron fuertemente unidos por sus valores morales y espirituales compartidos, por su misión religiosa y el activismo social, por su amor por los demás.”
El grupo publicó un diario, el Observador Cristiano, editado por Zachary Macaulay, y también se le atribuye la fundación de varias sociedades misioneras, incluyendo la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera y la Sociedad Misionera de la Iglesia.Fundaron Freetown (Ciudad Libre) en Sierra Leona, la primera colonia británica importante en África, cuyo objetivo fue “la abolición de la trata de esclavos, la civilización de África, y la introducción del evangelio allí”.
Después de muchas décadas de trabajo, tanto en la sociedad británica como en el Parlamento, el grupo vio sus esfuerzos recompensados ​​con la aprobación final de la Ley de Comercio de Esclavos en 1807, que prohíbe el comercio en todo el Imperio Británico y, después de muchos más años de campaña, la emancipación total de los esclavos británicos con la aprobación de la Ley de abolición de la esclavitud en 1833. También hicieron campaña para erradicar la esclavitud en todo el mundo.
Otras sociedades que fundaron y participaron: Liga contra la Esclavitud, Sociedad por la abolición, Sociedad de la Proclamación, Sociedad de la Escuela Dominical, Sociedad para mejorar y Sociedad de la Deuda Pequeña.

 

Reyes Escobar Golderos

Reyes Escobar Golderos
Diplomada CSTAD (Centro Superior de Teología de Asambleas de Dios de España)
Diplomada en Educación Social
Profesora de primaria
Pastora Iglesia Betel en Aragón

 

 

 

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Categoria: Edición 16 | Nuestro mensaje, Editorial, entrega 11, Reflexiones

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