POCA IMAGINACIÓN, MUCHA INDIFERENCIA

| 18 julio, 2016

Lealtad pastoral para con el pueblo en medio de sus problemas y peligros.

La Rioja inició el siglo XX con algunas perspectivas de crecimiento y cambio.
En 1898 acababa de llegar a ciudad capital, el ferrocarril, que pronto también, arribaría a Chilecito.

Don Joaquín Víctor González creía que su amada Famatina era el factor de cambio, para que de una vez y para siempre la provincia levantara cabeza. El progreso venía de la mano de la gran minería y por ello apoyó la curiosa aventura que en un principio con capitales franceses, luego ingleses, instalaron una cable carril de tecnología alemana. Con sus 40 km unió Chilecito con la mítica mina “La mexicana”.

Con ese motivo llegaron a la provincia toda clase de trabajadores: herreros, albañiles, mecánicos, etc., ayudando en la urbanización de la ciudad.

Pero toda aquella esperanza se desvaneció muy pronto. The Famatina Development Company, llevó a cabo una de las mas grandes estafas de todos los tiempos. Compró sus derechos a los productores de la zona, para luego traspasarlos a una empresa fantasma: “FORASTERA”, con sede legal en Europa, la cual nunca pagó un peso a los vendedores, aunque el cable carril funcionó a pleno durante 7 largos años. En 1914 dejó de circular hasta el día de hoy.

El sueño dorado de don Joaquín se vino abajo, dejando una larga historia de vividores, ruines y estafadores.

Por mi tarea pastoral y el compromiso que tengo con mi gente, visito muy a menudo el pueblo de Famatina, donde se respira dignidad y lucha contra las minas a cielo abierto, Ya son cuatro las veces que con mucha valentía expulsaron a las mineras que solo saquean y empobrecen a los pueblos, tal como lo hicieron antaño. Prometen mucho para llevarse todo.

Como prueba de ello tenemos el caso de Andalgala en la provincia de Catamarca, pueblo cercano de la mina Bajo la Lumbrera. Con promesas faraónicas, sedujeron al pueblo con el discurso que la ciudad se transformaría en el nuevo Denver. La gente ilusionada los recibió a la empresa con banda de música y desfile incluido. La triste realidad es que habiendo extraído todo lo apetecido, a los catamarqueños solo les quedó un cráter de 1,5 km de diámetro, por casi 900 metros de profundidad.

PROMESAS Y HECHOS

La campaña publicitaria de la empresa y los políticos de turno, prometían la construcción de un barrio para cinco mil personas, nuevas escuelas, un hospital de alta complejidad, rutas asfaltadas y 6000 puestos de trabajo. Ninguna de esas obras se plasmó. Aunque la compañía asegura, que en la actualidad emplea a 1800 personas del lugar y que de forma indirecta creó 8200 empleos, los vecinos desmienten esas propagandas: en la mina no trabajan más de 90 personas de Andalgalá, el resto, todos “profesionales” provienen de Córdoba, Buenos Aires o el exterior.

El intendente José Eduardo Perea, aliado de la empresa, admite cifras aún menores: “No hay más de 40 ó 50 andalgalenses efectivos”. La desocupación en la ciudad es del 24,9%, el doble de la media nacional.
Lo que sí hace la empresa, publicitándolo en sus boletines, es pagar el combustible de los vehículos municipales y de la ambulancia, comprar insumos para el hospital, pagar velorios de los pobres, repartir bolsones de comida, regalar herramientas a las escuelas técnicas y hasta comprar las medallas de los egresados, a quienes les prometen un trabajo que rara vez llegará.

Todo lo que en otro tiempo correspondía al Estado (incluido el asistencialismo), hoy lo realiza la empresa.

Alumbrera decidió no hablar para este artículo, lo mismo hizo el secretario de Minería Jorge Mayoral. Ninguno quiso detallar la facturación de Alumbrera durante 2006. El último balance público corresponde a 2004, cuando facturó 683 millones de dólares: 1.980 millones de pesos de aquel entonces. El último pago, publicitado, de regalías al municipio de Andalgalá, fue el correspondiente al último semestre de 2004 y primero de 2005) por un total de 14 millones de pesos. Lo que representa el 0,7% del oro y el cobre que extrajo en un año de las montañas catamarqueñas.

Datos de los ambientalistas locales, en base a declaraciones juradas de la misma empresa, señalan que la compañía factura anualmente el triple de lo que declara: 1.700 millones de dólares. Todo en una provincia donde, según datos oficiales del año pasado, el 48,4% de la población vive bajo la línea de la pobreza.
La Secretaría de Minería de Nación informa y celebra que, en 2006, se exportaron minerales por  6.000 millones de pesos, un 30% más que en 2005 (cuando se exportaron 4.600 millones). Y resalta que dos tercios de lo exportado, 4.000 millones, corresponden a la minería metalífera. Lo que no subraya la publicidad oficial es que, al amparo de las leyes mineras actuales, las empresas no tienen retención a las exportaciones –como sí tienen, por ejemplo, los productos agropecuarios–, por lo cual mayores exportaciones no significan mayores ingresos a las arcas del Estado. Datos aportados por la Cooperativa de Trabajo La Vaca.

En el corte del Alto Carrizal, al pie del Famatina, charlando con gente de Andalga, temen que ahora vengan por el mismísimo pueblo, pues creen que bajo sus calles yace una gran beta de oro.

Famatina, aparte de su gente, tiene una tierra fértil que genera productos maravilloso: nueces, dulces, frutas, olivos y vides. Ante la negativa del pueblo a aceptar la minería a cielo abierto, el estado les da la espalda, extorsionándolos al llevarlos a un callejón sin salida: minería o nada. Cerrando las vías de comercialización, esas frutas, dulces, toda la producción se pudre, perdiéndose como la esperanza de salir adelante. Ante tal situación la presión aumenta y muchos lugareños emigran buscando otros horizontes. La tristeza se generaliza, procurando quebrar la decisión del pueblo. Así los ruines –léase Isaías 32–  buscan avanzar hacia la minería contaminante.

La pregunta es: si el Famatina no se toca, ¿entonces qué?

Es el momento para que la iglesia llena de revelación y con sus oídos bien abiertos, ponga el grito en el cielo y en la tierra.

Si reclamamos la nación o la provincia para JESÚS, llega la hora de preguntarnos: ¿para qué la queremos? ¿Es para tener la iglesia mas grande del lugar o para bendecir y ser responsables con lo que Dios nos concede? Escuchar a los productores es apasionante, sus luchas, sus experiencias, pero estar junto a ellos es lo mejor.

Malo es creer que tenemos la vaca atada, que somos los mejores. Nuestro principal defecto consiste en la falta de autocrítica, arrugamos el entrecejo cuando un ciudadano se aventura a marcarnos alguna de nuestras carencias o defectos.

La teología por estos lados es diferente, palabras como cruzada, invasión, conquista son detestables, cuando lo que menos quieren es ser conquistados o invadidos…

Inútiles serán por lo siglos de los siglos las instituciones que quieran imponerse por la fuerza.

La justicia es reclamada por las voces que se alzan de una u otra forma cuando las desigualdades y la indiferencia del hombre avasalla todo.

Famatina, con un estado provincial ausente, clama por una iglesia que se haga presente, que no mire para otro lado cobijada en el confort de sus templos acondicionados para desde allí abstraerse de todo.

Llegó nuestra hora de participar.
EL AVIVAMIENTO VIENE CON PODER
SUMARSE ES PARTICIPAR CON FE ABRIENDO BRECHA EN MEDIO DE LOS PROBLEMAS
¿NOS ACOMPAÑAS?

 

alberto ferrando

Alberto Ferrando
Pastor de la Unión de las Asambleas de Dios en La Rioja
Tiene bajo su tarea pastoral 6 congregaciones
Presbítero en el NOA

 

 

 

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Categoria: Edición 17 | Lealtades, entrega 3, PASTORAL

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