PUEBLO VALIENTE 2

| 7 noviembre, 2016

Mensajes de Dios en una pequeña canción: el contenido que anida en el alma.

Lo sorprendente de la canción “Pueblo valiente” es que en solo algo más de cuarenta palabras condensa directa o indirectamente: la Teología Propia (1), Cristología (2), Pneumatología (3), Antropología (4), Hamartiología (5), Soteriología (6), Eclesiología (7) y Escatología (8).

Hay un dicho que reza: “para muestra, basta un botón”, y precisamente este es el caso, ya que las pocas palabras escritas es “un botón de la muestra” de lo que hay en el corazón de su autor: la sana doctrina cristiana, que tanto hace falta en los mensajes en las iglesias de hoy.

A las personas las conocemos personalmente o por sus obras. Pero yo tengo la felicidad de disfrutarlo en una entrañable amistad y caminar juntos en la luz de Dios.

En cada oración, hay un mensaje de Dios a su pueblo y vamos a desentrañarlo.

“Crucificado, por no haber matado
Resucitado, todos a su lado
Somos deudores, de gracia, dadores
Sirviendo mayores, en sus labores
Mano en el arado, trabajo denodado
Horizonte buscado, legado preciado
Pueblo valiente, no dejas tu gente
Despierta tu herencia, tu santa esencia.”

La crucifixión que ejecutaban los romanos la habían aprendido de los fenicios de Cartago; como era una muerte infamante no se les aplicaba a los ciudadanos romanos, sino solamente a los esclavos, homicidas, ladrones violentos o aquellos que promovían y encabezaban rebeliones. Morir crucificado era aún más infamante para los judíos, ya que el muerto colgado en el madero era considerado maldito por Dios (cf. Deuteronomio 21:22-23).

Esta muerte padeció Jesús quien, siendo el cordero de Dios, murió como la serpiente, el maligno. (cf. Números 21:9; Jn 3:14). Se sabe que quien iba a ser crucificado era previamente azotado con látigo; luego, debía cargar “su” cruz en el hombro y llevarla hasta el lugar de ejecución (tan castigado y cansado estaba Jesús que tuvo que ser socorrido por Simón de Cirene, Lucas 23:26). Una vez llegado al lugar de la crucifixión, era despojado de toda ropa y en el cuello se le colgaba una tabla escrita con el cargo del delito, incluso, a veces, se la clavaban sobre la cabeza en la cruz, como lo fue en el caso de Jesús (Juan 19:19-20). Se le extendían los brazos, se le ataban las muñecas al madero, con o sin clavos, luego se levantaba la cruz hasta que el crucificado moría por sofocación; pero, como había un pequeño soporte o apoyo para los pies, no siempre moría rápidamente, por lo cual, a veces debían quebrarle los huesos de las piernas para que la víctima no pudiera sostener el cuerpo con los pies y, de esa manera, la sofocación fuera inmediata.

Para los romanos Jesús fue crucificado por rebelión.

Para los judíos, Jesús fue:

  • Crucificado por blasfemia (Juan10:33; Mateo 26:65); cuando en realidad, ¡solo la verdad salía de su boca!
  • Jesús fue crucificado por “comilón y bebedor de vino” y “amigo de publicanos y pecadores” (cf. Deuteronomio 21:20-21; Mateo 11:29); cuando en verdad ¡era absolutamente santo con dominio propio que andaba con los pecadores para salvarlos!
  • Jesús fue crucificado por echar demonios por el poder del demonio, cuando era el Hijo de Dios, que por el poder del Espíritu Santo echaba fuera demonios (Mateo 12:22-24).
  • Jesús fue crucificado por violar reiteradamente el día de reposo (Números 15:32-36), cuando en realidad trabajaba incansablemente aun en el día de descanso: echando fuera demonios (Marcos 1:21-28), sanando una simple fiebre (Marcos 1:29-31), sanando a un paralítico (Juan 5:1-18), sanando al hombre que tenía su mano seca (Marcos 3:1-6), restaurando a una mujer encorvada (Lucas 13:10-17), sanando a un hombre hidrópico (Lucas 14:1-6), sanando a un ciego de nacimiento (Juan 9:1-16).

Muchos lo siguieron, algunos le prometieron fidelidad, pero pocos estaban dispuestos a dar la vida por Él. Sin embargo, Él murió entre dos ladrones (Mateo 27:38), en la soledad del abandono del mundo pagano, de su pueblo judío, de las autoridades religiosas y de sus discípulos. Pero lo más doloroso que debió padecer como Hijo fue el abandono del mismísimo Dios Padre ¡¡¡por ser maldito al cargar con nuestros pecados!!!

Jesús, el único hombre que cumplió perfectamente la ley en su plenitud.
Jesús, el único hombre que cargó con todo el castigo de la ley.
Jesús: crucificado, por haber amado.
Crucificado, por no haber matado

  1. Teología propia: estudia a Dios específicamente. Profundiza en la persona del Padre.
  2. Cristología: estudio de la persona de Jesús; divinidad, encarnación, obra, muerte y resurrección.
  3. Pneumatología: estudio de la persona del Espíritu Santo.
  4. Antropología: estudio del ser humano en forma integral.
  5. Hamartiología: estudio del pecado.
  6. Soteriología: estudio de la salvación.
  7. Eclesiología: estudio de la Iglesia.
  8. Escatología: estudio de las últimas cosas, tiempos, acontecimientos y el destino del hombre y del universo.

 

Juan Kon

Juan Kon Yung Park
Pastor, ministro carcelario y abogado

 

 

 

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Categoria: Edición 18 | Los mensajes, entrega 6, Teología del Sur

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