A.C.Q.S.A.E.M.

| 15 mayo, 2018

 

“Así dice el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, a todos los que hizo salir desterrados de Jerusalén a Babilonia: Construyan casas y establézcanse; planten árboles frutales y coman de su fruto. Cásense, tengan hijos e hijas, y que ellos también se casen y tengan hijos. Aumenten en número allá, y no disminuyan. Trabajen en favor de la ciudad a donde los desterré, y pídanme a mí por ella, porque del bienestar de ella depende el bienestar de ustedes.” Jeremías 29:4-7(DHH)

En el año 2005 escuche un mensaje de labios de un pastor, en relación a este pasaje bíblico. Desde ese mismo momento, mi corazón dio vueltas infinitas alrededor de esta Palabra y cada vez que me senté en estos meses a escribir algo sobre este pasaje, algo ocurrió y me lo impidió.

Todo lo que pude haber escrito antes se modificó hasta aquí, con una excepción, la frase que da origen al título de estás líneas. Por una cuestión cercana a los buenos modales, me referiré a ella en una versión apta para todo público.

Desde lo estrictamente histórico, Dios envía a su pueblo a la cautividad en manos de Nabucodonosor (¡Su Siervo!) y le ordena que en medio del dolor y la incertidumbre se comporte de una manera difícil de poner en práctica: vivir como viviría un pueblo en medio de la abundancia y la prosperidad, o mejor aún. En medio del dolor, por lo menos a mi me pasa así, hasta el hombre o mujer con más fe, tiende a dejar de construir. Dios le pidió a Su pueblo que edifique y mucho, en medio del destierro y la humillación.

Pero lo que realmente me conmueve en este caso, es una extraña manera de aplicar esta Palabra a nuestra vida HOY.

La Biblia nos anticipa que una de las señales apocalípticas será la aceleración de los tiempos:

“Y si Dios no acortara ese tiempo, no se salvaría nadie; pero lo acortará por amor a los que ha escogido.” Mateo 24:22(DHH)

Un científico llamado Schumann, descubrió en los años ´50, que una frecuencia que gobierna los movimientos del planeta es similar a la que maneja el cerebro de los mamíferos. Esa frecuencia, se duplicó desde esa fecha hasta el día de hoy en el planeta, pero sigue fija en nosotros: el resultado es que a los efectos prácticos, las 24 hs. del día rinden mucho menos que antes. Una prueba de esto, es preguntar a nuestros conocidos si la jornada laboral les alcanza para hacer lo que se propusieron. Personalmente, siempre encontré un NO rotundo. ¡Los tiempos se acortan!.

En este punto, te pido especial atención y apertura de corazón: ¿Escuchaste alguna vez la frase “¡a vivir que chocan los planetas!”? (A.C.Q.S.A.E.M. responde a la frase en su versión más popular). También aquí hice una encuesta casera durante este tiempo y solo una persona me dijo desconocerla. El resto, generalmente sonriendo, aceptó haberla escuchado al menos una vez. Me pregunto quién es el “genial” publicista que genero tanta penetración sin invertir un solo centavo en TV, radios o diarios. Y creo que en este slogan está la clave de lo que debemos hacer en estos tiempos acelerados, en relación al primer párrafo bíblico de Jeremías.

Creo, siento y espero discernir, que este espíritu apunta directamente a perder vidas en los últimos tiempos y que esa “genialidad” para el marketing no viene precisamente de Jesús. Esto está sembrado en muchas mentes, que ante las señales del final, pueden dejarse llevar por el A.C.Q.S.A.E.M. Es una interesante forma de arrebatar vidas sobre la hora e inclusive en tiempo suplementario.

Lo más triste, es que lejos de ser algo disparado hacia el futuro, esto esta actuando hoy en forma dramática: mi amada Sonia trabaja como maestra en escuelas paupérrimas del Gran Buenos Aires. Quedan en lugares tan aislados, que llega a tomar 3 colectivos de ida y 3 de vuelta para poder dar clases. Hace unos minutos, cuando le comenté por centésima vez la idea de escribir sobre este tema, y mientras yo siempre miraba esta situación como algo por suceder, ella explotó en un llanto: “eso pasa ahora, ya, en las escuelas, con los nenes de 6 años; ellos no ven ningún futuro y por eso a los doce se vuelcan a las drogas o a salir de caño (a robar), esos nenes YA sienten que no tienen nada que perder y muchos ya están esperando morirse”. Sus lágrimas me mostraron que era el tiempo de escribir esto.

Tengo en el corazón, que la palabra “vivir” del título, puede reemplazarse por “matar”, “robar”, “drogarse”, etc.

Seguramente, nuestro desafío HOY como Hijos de Dios, es ser sembradores de futuros. Imitar a los vendedores de intangibles, que hacen que el cliente vea como algo concreto un bien que hoy no puede tocar. Ilusionar desde la fe a aquellos que no ven horizontes, a los muertos en vida, a los que ya empezaron a “vivir”, siguiendo la publicidad que nadie publicó. Y para eso, al menos yo, necesito renovar mi fe en Cristo cada día, buscarlo, agradecerle y pedirle que me guíe lejos de cualquier religiosidad, de reglas, de formas. Es tiempo de dar amor y contagiar esperanzas. De aceptar la responsabilidad y de trasmitir estos mensajes de edificación claramente y creyendo que La Fe nos ha salvado y nos salvará.

Para terminar, quiero contarte un cuento algo duro, pero que personalmente me muestra los riesgos de actuar en estos tiempos sin la convicción de que Jesús salva a quienes lo aman y por esta falta de convicción, trasmitir el mensaje en forma equivocada:

Un amigo visita a otro en su lecho de enfermo, a pedido de sus familiares para que le de aliento. La internación era en una habitación con una puerta estrecha y muy baja. Al ingresar, el mensajero se golpea la frente contra el marco; disimulando el dolor le dice con entusiasmo al enfermo: “¡Cachito, qué bien te ves, en unos días vas a estar jugando al fútbol con los muchachos!”.

Cachito, triste, le responde: “que voy a jugar al fútbol… ayer escuché cuando el médico le decía a mi familia que me quedan dos días…”.

El amigo sigue con entusiasmo hablándole del futuro, de salidas, de milongas y finalmente se despide.

Al salir de la habitación, se golpea nuevamente la frente contra el marco de la puerta pequeña, y mirando a Cachito le dice: “eso si, que lío para sacar el ataúd de acá…”.

Por ahí, debemos revisar también nuestras formas, cuando intentamos dar mensajes de esperanza a los desesperanzados. Por ahí, como en el cuento, cada tanto, se nos piantan algunos “doble mensajes”. Por ahí debemos tener una santa mezcla de sinceridad desde el mensaje profético, y al mismo tiempo una FE encarnada en la esperanza en Cristo, para estimular a los nuestros –y a nosotros mismos- a seguir edificando, aunque muchas señales tengan aroma a final inminente.

Lo que queremos decir es esto: andan en este tiempo, por aquí y por allá, una buena cantidad de profetas que, Apocalipsis en una mano y el diario en la otra, nos aseguran que el tiempo final está muy próximo. No lo dicen, pero es sencillo interpretar que sería cuestión de meses, o menos.

Lo dicen con la misma seguridad con la que habla el tipo del cuento, cuando le anticipa a Cachito que se vienen tiempos inminentes de fiestas hermosas.

Nosotros preferimos leer a Lucas y escuchar al Señor:

“Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: «Señor, ¿vas a devolverle a Israel el reino en este tiempo?» Y él les respondió: «No les toca a ustedes saber el tiempo ni el momento, que son del dominio del Padre. Pero cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo recibirán poder, y serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» Después de haber dicho esto, ellos lo vieron elevarse y ser recibido por una nube, que lo ocultó de sus ojos.” Hechos 1: 6-9 (DHH)

Y preferimos escuchar a Jesús, porque en estas palabras no pone en vereda rapidito, cuando queremos andar precisando fechas y urgencias:

  1. Nos es una tarea de la Iglesia poner fechas en estos menesteres (vs 7)
  2. Andar poniendo fechas -o preguntando sobre esas fechas al menos- es algo que le corresponde a personas que no han recibido al Espíritu Santo aún (vs. 8)
  3. Cuándo le andamos preguntando esas cosas al Señor, el Señor se va y si nos aferramos estrictamente al texto, se va sin saludar, quizá cansado de que sigamos sin entender (vs. 9)

En todo caso, nos animamos a hacerle a los profetas que manejan fechas de vencimiento, que saben dónde está el sellito ese que nunca encontramos en el pote del dulce de leche pero ellos sí lo encuentran en la Biblia, una interesante propuesta: ya que este mundo se acaba pronto, y que según la sabiduría popular “la mortaja no tiene bolsillos”; ya que todo concluye al fin y para el Otro Lado no podemos llevar nada, proponemos entonces que respalden sus profecías de cumplimiento inmediato, con la entrega de todos sus bienes a los desdichados incrédulos que quedarán aquí a sufrir lo que viene antes del final reservado a los malos.
De no hacerlo, como en el cuento de Cachito, quedará claro que de sus labios sale un mensaje, pero en su corazón hay otra cosa.
Estamos pidiendo que respalden con su vida el final inmediato que vaticinan.

Creemos que hay un final.
Creemos por fe, que tenemos un lugar privilegiado en ese final.
Creemos en el final de toda maldad.

Pero también creemos que existen personas capaces de manipular La Palabra, y el miedo de la gente de fe, para beneficio propio.

 

 

 

Andrés Eidelson
Es Bachiller Nacional y Bachiller en Teología. Martillero Público
Pastor de la Iglesia Jesucristo Unión de las Naciones, San Miguel, Provincia de Buenos Aires
Su tarea pastoral está orientada a las personas que se sienten lastimadas por estructuras religiosas
Miembro de ISER (Instituto Superior de Estudios Religiosos), institución pionera en el diálogo interreligioso
Ex director (interino) de FM Despertar (San Miguel, Provincia de Buenos Aires)
Condujo distintos ciclos radiales (Moviendo Montañas, Creando Criterios)
Es fundador y ejecutivo del Proyecto Educativo Abodá, que lleva estudios teológicos a sectores que habitualmente no tienen acceso a los mismos
Ex profesor de Teología en distintas comunidades
Ex profesor del Instituto Bíblico Bautista (zona Oeste) y en Instituto Timoteo.
Fundador junto a su esposa Sonia del Movimiento Corazón de Jesús (Las Cañitas, C.A.B.A.) por solicitud de la Iglesia Presbiteriana San Andrés
Cumplió tareas de acompañamiento pastoral en Chascomús, Gualeguaychú, Moreno, Luján, Francisco Álvarez, Flores, Lomas de Casasco, colaborando en comunidades cristianas de orientación pentecostal, bautista y presbiteriana
Participa del “Movimiento de Espectadores a Actores” que nuclea personas de fe que trabajan en política partidaria y fue conductor de su ciclo radial junto su fundador Alejandro Field
Colaboró en la elaboración del libro “Biblia, diálogo vigente” de Marcelo Figueroa (Editorial Planeta), que recrea los diálogos entre el autor, el Rabino Abraham Skorka y el Papa Francisco
Actualmente desarrolla el Proyecto Misionero El Segundo, en San Miguel, Provincia de Buenos Aires
Misionero de un Reinado que viene.

 

 

 

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Categoria: Biblia, BIBLIA, Edición 20 | ES HORA DE QUITAR EL VELO

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