EL ROL DE LA IGLESIA FRENTE A LA PANDEMIA

Las confusiones comienzan por no entender el tiempo presente

Un gran desafío representa para toda la humanidad el inédito e inesperado escenario desatado por la irrupción del COVID19. Todos y cada uno de los aspectos de la vida social, económica, familiar, y también eclesiástica, han sido trastocados.

En ese marco, es imposible ignorar lo que está ocurriendo en este momento en los aires. Ha comenzado a desatarse un espíritu de destrucción sobre la tierra. Ese espíritu debe ser discernido por la iglesia porque su propósito es provocar un gran desorden social, una desestabilización económica y la muerte de muchas vidas en el mundo. Por otro lado, uno de los objetivos principales de ese espíritu, es crear una gran confusión en la iglesia de Cristo con la clara intención de mantenerla distraída y desenfocada de su propósito.

La confusión de la iglesia, empieza por no entender el tiempo presente y no advertir con claridad esa estrategia engañosa que el infierno ha gestado con el único propósito de mantenernos ocupados en cosas de las que Dios se ocupará.

Dios no nos mandó cuidar la iglesia de las descalificaciones, el ninguneo y la discriminación que sufre en el mundo.

La biblia dice que a la iglesia la cuida el Señor. No olvidemos que la iglesia es SU CUERPO, SU ESPOSA, Él la cuida.

Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. (Efesios 5:25b-27 NVI)

La indicación de Pablo a los esposos en un matrimonio cristiano, tiene como modelo y ejemplo como Cristo alimenta y cuida a la iglesia. Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia (Efesios 5:29 NVI)

En ese texto de Efesios, Pablo hace un doble juego hablando del matrimonio, pero en realidad refiriéndose a la iglesia, aprovechándolo para establecer el modelo de matrimonio que los cristianos debemos tener. Esa revelación expresa con claridad, que quien cuida a la iglesia, es el Señor.

Los pastores debemos reenfocarnos y dejar que el cuidado espiritual de la iglesia, lo ejerza el Señor. De esa manera, todo lo que los principados y potestades han pergeñado para destruirla, se chocará con el ejército de los ángeles del cielo, cuya encomendación es impedir que la iglesia sea tocada.
Los pastores no hemos sido llamados a luchar con los gobernantes u organizaciones que ven como obstáculo a la iglesia para desarrollar sus ideologías.

Los límites a sus planes e intentos descalificantes, discriminatorios y destructivos contra el Cuerpo de Cristo (su Iglesia), los pondrá Dios. Es decir, nunca los principados y potestades lograrán avanzar contra la iglesia más allá de donde el Señor se los permita.

Lo que a los pastores se nos ha encomendado es enseñarle a la iglesia a colocarse toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Los profetas, apóstoles, evangelistas, pastores y maestros, debemos invertir nuestro tiempos, esfuerzo y recursos disponibles, en enseñar a los hermanos la Palabra revelada en la Biblia, para que la iglesia sea edificada 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Efesios 4:13-15)

Nosotros como miembros de su cuerpo debemos ser astutos y en este tiempo cumplir con aquella parte de la gran comisión de Mateo 28, donde se nos manda hacer discípulos de todas las naciones de la tierra.

Todos los esfuerzos misioneros que la iglesia ha hecho durante toda su historia, no nos han dado como fruto lo que el Señor espera, porque hemos gastado mucho dinero, pero no hemos llegado a todas las naciones de la tierra.

Hoy con pocos recursos económicos, las redes sociales, están llevando el Evangelio a los rincones más remotos y desconocidos del planeta.

En ese sentido, creo no equivocarme al decir que estamos en medio de un gran avivamiento. Es un avivamiento distinto a todos los que conocemos.

No escuchemos la voz del diablo desenfocándonos y metiendo en nuestras mentes, la idea de que por no parecerse a lo que nosotros conocemos como avivamiento, este no es un avivamiento.

Hoy el mundo está todo el día escuchando el Evangelio y muchos se están convirtiendo. Seguramente los nuevos convertidos no se van a unir a nuestro ministerio, pero serán automáticamente miembros del Cuerpo de Cristo y Él les asignará pastores que deberán discipularlos.

Todos queremos volver a nuestros templos. Nadie puede negarlo. Sin embargo, veo pastores gastando mucho tiempo, esfuerzo e ideando estrategias nuevas para usar los templos, como si la iglesia tuviese su razón de ser en los templos.

El libro de los Hechos de los apóstoles revela una impronta muy diferente. Allí se presenta una iglesia callejera, un movimiento de gente con su espíritu impregnado del Espíritu de Dios y por tanto decididos a mostrar el gobierno de Dios en las ciudades, de tal manera que los gobernantes no los encontraron confrontando con ellos, sino predicando a Cristo a pesar de las amenazas son las que buscaban impedírselos.

La iglesia que nos muestra el libro de los Hechos de los Apóstoles, no es una que dedicara tiempo a la elaboración de estrategias con las cuales enfrentar a los gobiernos y opositores que la misma tenía.

Lo que evidentemente los confrontaba, era la proclamación de un Evangelio de Poder que cautivaba a las personas, llevándolas a unirse a la iglesia ante las manifestaciones milagrosas y de transformación de las vidas que su mensaje provocaba.

Hay un movimiento muy fuerte de los principados y potestades sobre el mundo con llegada a todas las naciones de la tierra, metiéndose en ellas por medio de sus autoridades gubernamentales, para exigirles la implementación de políticas perversas, con fuertes presiones económicas. Eso será inevitable

Frente a esa movida de los principados y potestades, hay demonios al servicio de esos principados y potestades, que se mueven provocando una gran distracción en la iglesia, haciendo que ésta se ocupe de cosas realmente justas, como la discriminación cristiana, pero carente de frutos.

¿La discriminación y la descalificación son injustas? Por cierto que lo son. Sin embargo, deberíamos preguntarnos: ¿Por qué eso nos sorprende? No olvidemos que el mismo Señor Jesús nos advirtió sobre el propósito con que el diablo viene, esto es hurtar, matar y destruir (Juan 10:10).

Por el otro lado, la misma Biblia nos advierte que nuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1Pedro 5:8). Cuando Pedro nos llama la atención sobre esa peligrosa advertencia, también se ocupa de decirnos, como debemos actuar nosotros cuando eso ocurra. Su recomendación es sed sobrios, y velad. En la Nueva Versión Internacional la expresión es: Practiquen el dominio propio y manténganse alerta.

Lo que observo es que mantenerse alertas, no viene acompañado con una sugerencia indicando que debemos entrar en guerra con el diablo.

Lo que Dios nos está diciendo, es que cuando observemos las estrategias y asechanzas del diablo buscándonos para devorarnos, no nos desenfoquemos de lo que es el verdadero objetivo de la misión que el Señor nos ha encomendado. Allí está la trampa, pues si logra que ocupemos nuestro tiempo en acciones de confrontación, nos hacemos improductivos, no teniendo el respaldo divino.

En conclusión

  1. Los profetas, apóstoles y pastores, son los responsables de recordarle y hacerle saber a iglesia de Cristo que Dios ha permitido que un virus haya puesto al mundo en vilo, pero Él sigue sentado en su trono teniendo el control total de todo lo que acontece.
  2. Los profetas, apóstoles y pastores son los responsables enseñar y guiar a la iglesia para que esta aprenda a conocer las estrategias distractivas que el diablo le presentará disfrazadas de justas, pero su fin es desenfocarla.
  3. Los profetas, apóstoles y pastores, deben guiar a la iglesia para que esta aproveche la gran oportunidad que Dios le está brindando de dar a conocer el Evangelio de Reino de Dios en todas las naciones de la Tierra como nunca antes, por medio de recursos que están disponibles para todos.

José Bruno Penizzotto
Pastor de la Iglesia Bautista, Cipolletti, Río Negro
Preside la Red Apostólica Acercate a la Vida con congregaciones en Río Negro, Neuquén, Buenos Aires, Mendoza, y el Puerto de Santa María, en Cadiz, España.
Es autor de los libros “No me detengas, quiero edificar el cuerpo de Cristo”, “Permiso para pensar distinto” y “Lo que sentiste como un fracaso”.

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que, fiel a sus principios, no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.
Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.
La dirección de Cordialmente procura que la expresión bíblica “examinadlo todo, y retened lo bueno” sea el objetivo, por lo cual se invita a los distintos escritores a presentar sus fundamentos dejando el juzgamiento del artículo en cada uno de los lectores.

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Categoria: Edición 22 | NUESTRA AMÉRICA: CATACLISMOS Y ESPERANZAS, entrega 4, Reflexiones

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