EL LENGUAJE INCLUSIVO, ¿LO HABLAMOS TODES ? (Parte 2)

| 12 octubre, 2020 | Responder

El género gramatical

El género gramatical no siempre coincide con el género sexual o biológico. En la naturaleza no existen géneros neutros. La biología, más allá de las creencias en un Creador, se manifiesta en dos géneros, en dos sexos: masculino y femenino. O, en el caso de los animales, macho y hembra.  Las plantas también comparten ese binomio. En las letras, en el sistema que conocemos como lengua, cuyo buen funcionamiento es regido por la gramática, existen tres géneros: el masculino, el femenino y el neutro. Estos no siempre corresponden a los géneros biológico/sexuales. Por ejemplo, agua es una palabra de género masculino, pero el agua no tiene sexo. Además, agua no tiene un género opuesto; no puede ser femenino aunque termine con la vocal a.  Por otro lado, agua puede funcionar como femenino ante un adjetivo: el agua clara. Estas curiosidades se dan en el plano de la lengua. Los géneros gramaticales no son exactamente idénticos  a los géneros biológicos o sexuales.

Hay palabras, correspondientes a animales, que no varían según el género biológico. Jirafa es un claro ejemplo. Gramaticalmente es de género femenino, la jirafa. Pero, conlleva el sexo masculino cuando adhiere macho. Jirafa macho es el género masculino, pero no el gramatical, sino el biológico. Sucede lo  mismo con rana, garza, y demás animales.   

El género gramatical neutro

Como se dijo, este género no es biológico. En la naturaleza no existe un género neutro, pero sí en la lengua. Mayormente está regido por la vocal e. La palabra ente es puramente neutra. Designa tanto a un género como a otro. El ente es un ser, que puede ser de género masculino o femenino. Aquí sí se designa al género biológico. En inglés el sujeto de persona es it. Que se mal traduce ello/ella. Pero, regresemos a nuestra compleja lengua. La palabra presidente, es neutra. En caso de una mujer, es la presidente. En el caso de un varón, el presidente. Se ha polemizado, a partir de un discurso político, si se debe usar presidenta para una mujer. Esto se complejiza, o complica, cuando se quiere añadir el género e. Es el caso de personas que no tienen un género sexual definido, o que pertenece a uno nuevo. El problema es que presidente ya lleva en su desinencia la letra e.

Existe la misma regla para disidente, dirigente, regente, etc.

Hay otras palabras que ya llevan la e, pero que no son de género neutro. Hombre, es un ejemplo. Es de género gramatical masculino, pero termina en e. Por otro lado, mujer no termina con la vocal a, y sin embargo es de género femenino.

Qué pasa con la palabra Todos

A partir de la presidente, Cristina Fernández de Kirchner, la palabra todos, que es inclusiva, pero de género gramatical masculino, adquirió el género femenino. Todas es una palabra ya existente, cuando se refiere a un público femenino.  Este cambio es pragmático, porque tiene que ver con el contexto comunicacional. En un público heterogéneo, no es necesario aclarar con la frase todos y todas. Porque todos es inclusivo, aunque no lo parezca. Hasta aquí ese cambio provocado por Cristina, es aceptable, hasta cierto punto. El problema surge cuando se quiere designar a personas con otras sexualidades. Agregar la e, no es la solución.  Todos incluye a todos. En inglés no existe este problema de la inclusión mediante la adición de vocales. La palabra para todos es all, en algunos casos, y everybody para los casos específicos de personas. Cada cuerpo, o todos los cuerpos. Body también es una palabra neutra. En inglés la mayoría de las palabras lo son. Every body es la traducción para nuestro todos. Al ser neutra, esa palabra no necesita agregados en las desinencias. Pero, en español, tenemos el problema de los géneros que modifican las terminaciones. Aunque no en todos los casos. Suponer un origen machista en la palabra todos, es un poco traída de los pelos y poco probable y menos comprobable.  Tal vez la discriminación no se manifieste en la morfología de las palabras, sino en sus referentes, en la semántica. Por ejemplo, en la mitología griega, los monstruos malos y crueles, son de género femenino. La Hidra, las  Górgonas, Medusa entre ellas  Y las Irineas. Este lenguaje sí nos habla claramente de un menosprecio por el género femenino. Pero, con respecto a la morfología del castellano, no hay pruebas concretas. Son meras conjeturas sobre un origen lingüístico machista.  En el caso de las bestias griegas, ese machismo se da en el plano o nivel léxico. No en el morfológico.

Existen palabras de nuestra lengua que no terminan ni en a ni en o, y sin embargo poseen los géneros masculino y femenino.

Amor: género gramatical masculino.

Bondad: género gramatical femenino.

Perdón: género gramatical masculino.

Vejez: género gramatical femenino.

Perú: género gramatical masculino.

Colibrí: género gramatical masculino.

Mantis: género gramatical femenino.

Sartén: género gramatical femenino.

Mansión: género gramatical femenino.

Palabras que terminan en e, pero que no son de género gramatical neutro:

Café: género gramatical masculino.

Leche: género gramatical femenino.

Lente: género gramatical femenino.

Estos ejemplos demuestran que una palabra es mucho más que la suma de sus letras. La letra e no siempre genera el género neutro. 

Agua termina en a, lo que la haría de género gramatical femenino. Sin embargo, por una cuestión fonética, para evitar la cacofonía, lleva artículo masculino: el. El agua. La agua suena mal, por la unió de las a. Este ejemplo sirve para entender que los géneros gramaticales van por otro carril que el de los géneros sexuales. En la mayoría de los casos se funden.

La palabra hombre termina en e. De acuerdo al L.I. (Lenguaje Inclusivo), la terminación en e sería neutra y designaría a personas que no han definido su sexualidad, o bien, que es otra distinta a los dos sexos biológicos. Esta es una de las tantas contradicciones y problemas gramaticales y ortográficos que presenta el L.I.  

Tres clases de géneros

Géneros Biológicos: hombre/mujer; macho/hembra. Son dos.

Géneros gramaticales: masculino/femenino/neutro. Son tres.

Géneros sicológicos: homosexuales, lesbianas, trans, no binarios y otros. El  número de estos géneros no está claro, se supone cerca de doce.

Ya vimos lo que son los dos primeros tipos de género. Ahora nos detendremos en el sicológico. La nomenclatura no tiene la intención de ofender, ni discriminar. Es solo la que consideré apropiada para sexualidades que pelean contra lo biológico. Un hombre gay, homosexual, no responde a lo biológico, porque en este plano solo existen dos géneros. Cabe aclarar que en algunos casos, es cuestión de hormonas. No quiero meterme en esto, porque corresponde a la ciencia.

Los géneros sicológicos son varios, muchos, porque dependen de una actitud mental. Si alguien se siente, se piensa, hombre, siendo del género biológico femenino, pertenece al género sicológico masculino. Lo mismo a la inversa. Lo natural es que ambos géneros coincidan. Esto puede resultar ofensivo, aunque no es el objetivo. La mente o siquis debe seguir al género biológico. El varón se piensa hombre y la mujer, se piensa mujer. Cuando esto se invierte, entramos en el plano de los géneros sicológicos, no biológicos. Florencia de la V es de género biológico masculino, pero de género sicológico femenino. Estos géneros sicológicos no se deben representar por el género neutro gramatical, agregando una vocal e en las desinencias de ciertas palabras, todes, por ejemplo. El término todos es inclusivo, aunque sea de género gramatical masculino. Es hasta cierto punto aceptable la innovación de Cristina con respecto a utilizar el femenino todas. Pero, el neologismo todes no es necesario, porque ante un auditorio solo existen dos géneros biológicos: masculino y femenino. Esto sucede también en algunas facultades, donde se ha confundido a los géneros sicológicos con los biológicos, creando baños universales. Fisiológicamente solo existen dos sexos. Esto sucede también en los deportes: solo hay categorías para femenino y masculino, porque se enfoca en los géneros biológicos, que son dos.  Si entre estos individuos existen diversos géneros sicológicos, no es de incumbencia del orador hacer referencias a los mismos.

El neutro no es indefinido en todos los casos. En el castellano, el género gramatical neutro es, por ejemplo, lo perfecto, lo agradable, y curiosamente la partícula lo no termina en e, y es gramaticalmente de género masculino. La letra o no siempre actúa como masculino.     

En esta categoría, existen personas que se declaran ambiguas, o bivalentes. Son de un género de día, y de otro durante las noches. Esto pasa por el nivel sicológico, no por el carril biológico.

Otros casos

La palabra cuerpo es de género gramatical masculino, pero es inclusivo de todos los cuerpos de distintos sexos, sea humano o animal. El cuerpo de la mujer, del puma, de la jirafa, etc.

No es necesario crear el femenino cuerpa. Cuerpo es inclusivo, aunque sea de g.g.masculino.

Cuerpo es semánticamente neutro, porque incluye a todos los géneros. Es una palabra abarcativa e inclusiva.

La palabra ente, y las palabras que terminan en ente, son de diversos géneros gramaticales. Ente es masculino, el ente. La presidente asume el g.g.femenino. Así vemos que la terminación en e no es indicio sine qua non del neutro. El dirigente, la dirigente, según el género biológico. Decir le dirigente asume otros problemas. Porque le es otra clase de palabra, objeto indirecto. Le dije a Juan que venga. Lo mismo sucede con les diputades, algo que ya es frecuente oír. Les es otra categoría léxica. No es artículo, como los o las. Las diputadas, los diputados.   

¿Qué sucede si se agrega la vocal e al final de algunas palabras?

El, la, ¿le?

Gato, gata, ¿gate?

La palabra persona es semánticamente neutra, porque incluye a cualquier clase de personas y sexos. Sin embargo, es de g.g.femenino, la persona. No es necesario el g.g.masculino Persono, ni mucho menos el neutro del L.I. (Lenguaje Inclusivo) persone. Porque persona per se ya es inclusivo.

Un caso quizás extremo es el de la misma palabra inclusivo. Esta es de g.g.masculino. Varía en femenino: inclusiva. Pero, si lo pasamos a L.I. queda inclusive, la que es otra palabra, un conector, con otro significado: Abierto los lunes inclusive.

La práctica del L.I. no es tan sencilla ni simple. Es solo una intervención arbitraria en la lengua española (no es posible en otras lenguas, como el inglés, por ejemplo). Esta intervención artificial genera problemas sintácticos, léxicos y semánticos. 

El género marcado

Por ejemplo, la palabra soldado es de género gramatical marcado masculino. Se dice mujer soldado para aplicarlo al sexo femenino. Evidentemente es un asunto histórico que los varones fueran soldados, por eso la marca masculina. Decir soldadas, como se le escuchó a la presidente Cristina en un acto, es decir otra palabra. Porque una reja puede ser soldada, que es un participio pasado del verbo soldar.

Sin embargo, no siempre estoy en contra de estas modificaciones idiomáticas. La palabra héroe, aplicada históricamente a un varón, se desprestigió en un despectivo: heroína, para referirse a una mujer. Creo que héroe es una palabra neutra, que se aplicaría tanto a hombres como a mujeres. Decir una héroe no estaría incorrecto. Por tanto, héroa no es necesario, ya que la palabra héroe ya es inclusiva, o neutra, y termina en e.

El predominio del género masculino en la lengua castellana

En el idioma español existe un claro predominio del género gramatical masculino. Pero esto no necesariamente implica una actitud machista. Tiene que ver con realidades. Es posible que tenga un origen pretérito donde prevalecía la fuerza física de los hombres. Pero, esto es igual en la mayoría, si no en todas, de las culturas del mundo. Tanto para lenguas que son en sí mismas neutrales, como el inglés, como en las de origen romance, como el castellano. Por otro lado, volviendo a la lengua inglesa, que es casi puramente neutra, no podemos decir que en esta cultura sajona no exista ni haya existido el machismo. De hecho, los angloparlantes, especialmente los conquistadores, han cometido crímenes, actos discriminatorios y matanzas. Una lengua “pulcra”, no implica una pureza moral o ética. La mayoría de las lenguas del planeta están preparadas para dar razón de lo bueno y lo malo. Y toda la gama de grises que hay en el medio. Poseen potencial lingüístico para comunicar casi el cien por ciento de las ideas y pensamientos de la humanidad.

El pronombre indefinido

Estos pronombres no tienen género gramatical. Son puramente neutros: alguien, cualquiera, quienquiera, cierto/a, un/una, nadie, ninguno/a, etc. Y aquí se alternan las desinencias vocales; a, o, e. como vemos, las vocales no siempre indican género.

Palabras que cambian de género gramatical con el paso del tiempo

Ayuda es de g.g.fem. La ayuda. Antes, en tiempos de la conquista, era del género opuesto: El ayuda (Bernal Días del Castillo).

Puente es de g.g.masc., pero en el castellano antiguo era femenino: La puente (Cortés, Hernán).

La lengua fluye en el habla

Cuando la lengua se fuerza, se pierde espontaneidad. Cuando hay que pensar el cómo decir, se ingresa al lenguaje artificial, como el jeringozo.

El L.I. fue creado contra el sexismo de nuestra lengua. Para evitar la discriminación contra las mujeres. Pero, referir no implica estar de acuerdo con lo referido.

La RAE (Real Academia Española) considera innecesarias las modificaciones del L.I. Va en contra de la economía del lenguaje. Y además compromete la buena comunicación entre hablantes.

El femenino de algunas palabras conduce a otras palabras. Por ejemplo: libro/libra. Soldado/soldada.

El L.I. pretende cambiar la sociedad por medio de las palabras. Cuando esto es al revés, cambiar a la sociedad por acciones y actitudes. El grado de sexismo no está intrínsecamente en el cambio de vocales, sino en el de actitudes y pensamientos.  

El problema de los homófonos

El L.I. dice niños, niñas y niñes. Esta última es una palabra homófona (que suena igual) a niñez, que es otra palabra.

En el caso de amigos, amigas, amigues, es necesario modificar la desinencia: agregar una u, para que se pronuncie gues.

Casos particulares de género gramatical 

El profesorado es de g.g.masc. Sin embargo incluye a las profesoras.

La ciudadanía es de g.g.fem. Sin embargo, incluye a los ciudadanos hombres.

Las palabras artista, modelo, profesional, son ambivalentes, aunque algunas terminan en o, y otras en a, y otras en ninguna de ambas. Modelo termina en o, pero se aplica tanto para hombres como para mujeres: la modelo/el modelo. La profesional/el profesional.

Las palabras persona, figura, víctima, son de g.g.fem. Pero incluyen a personas de sexo masculino: Ese hombre es la víctima del homicida. Maradona es una figura internacional. Juan es una persona grata.

El pez/la pez. En este caso, como en otros, el artículo femenino o masculino designa distintas palabras que son homógrafas, es decir, que se escriben iguales. El pez es un animal; la pez es una sustancia. 

Diferencias entre lengua y habla.

Lengua: sistema fijo, sujeto a modificaciones léxicas: neologismos.

Habla: sistema inestable, sujeto a modificaciones artificiales. Jergas, seudo lenguas: lenguaje inclusivo, jeringozo, etc.

Esta diferenciación, instalada por Ferdinand de Saussere, en el siglo pasado, nos permite diferenciar un sistema fijo de uno flexible. Si intentamos, como de hechos e está haciendo, instalar el L.I. en la lengua, tenemos que trasladarlo al plano gráfico y legal. En cambio, si solo lo aceptamos en el plano del habla, podemos usarlo, o no, de forma deliberada y sin presión alguna. Pero, sea que lo utilicemos o no, lo importante es conocer que la lengua, como sistema, es algo más complejo y no tan sencillo de modificar. Es, en un sentido, más estable y fijo que el sistema del habla. El L.I. estaría bien ubicado en el plano del habla, del uso que hacen los hablantes de la lengua. Y aún esto es polémico. Pero, a mi criterio, es más adecuado. Siguiendo con la comparación de los lenguajes artificiales, nadie escribe en jeringozo. Es un lenguaje del habla, de la oralidad, si se prefiere. Sucede algo similar, guardando las distancias ideológicas, con el lenguaje inclusivo. En los ámbitos académicos se está imponiendo en el plano gráfico, de la escritura. Se busca aceptación legítima, legal. Aquí radica uno de los problemas.  En algunos escritos, en muchos, aparece esto: “Todxs”, para sintetizar el “todos, todas y todes”. Esto va en contra de la economía del lenguaje, y desde lo gráfico, es impronunciable. En este tiempo de cuarentena, en los programas de la TVPública, una docente escribió una estrofa del Martín Fierro en lenguaje inclusivo: “Les hermanes sean unides…” Y continuó unos versos más. Creo que se está traspasando un límite. Porque no sé si es necesario, y saludable, modificar textos ya consagrados, como el poema de Hernández. Sí, entiendo, y hasta podría justificar, un texto nuevo, sea novela o cuento, en ese lenguaje donde predomina la vocal e. Estos son algunos de los problemas que plantea este nuevo lenguaje, o esta nueva manera de modificar ciertas desinencias.

“Es intrínseco a las culturas el encontrarse en un constante proceso de cambio” Fabio Salguero, en “La urgencia política de ser interculturales” -En blog de FTL-.

Este autor propone proyectos de alcance, nuevos e inclusivos. Textualmente dice: no reproducir proyectos exclusivos y excluyentes. Se deduce lo contrario. Esos nuevos proyectos, nuevas formas de llegar a la gente, deben ser inclusivos. Durante una charla abierta sobre este tema del L.I., realizado en el Festival Creo, en 2019 en La Plata, organizada por la Asociación Ecclesia Joven, arribamos a diversas conclusiones en cuanto a nuestra intervención. Todos convenimos en que este lenguaje es exclusivo de ciertos ámbitos, sea académicos o políticos, y a veces en ambos a la vez. No se habla en los hogares, salvo quizás alguna excepción, ni en los mercados, ni en la calle. También se concluyó  que tenemos libertad de usarlo y de no hablarlo. Queda a criterio de  cada  uno. Y que, de hacerlo, no sería un pecado. Sino una forma de identificación con los que sí lo practican. Sea que lo utilicemos en esas circunstancias, o no, lo que se pretendía en esa charla, como en este escrito, es conocer algo de nuestra lengua española, y su variedad rioplatense, la que hablamos a diario.  No tenemos que temer el hablar de esa manera, forzada, por cierto, con el fin de empatizar con las personas que lo hablan.  Y, además, el hecho de colocar esa vocal, la e, en ciertas desinencias (especialmente en algunos vocativos, como compañeres, nosotres, etc.), no implica que estemos de acuerdo con toda la ideología, sobre todo de género, que ese lenguaje intenta representar. Porque, el no hablarlo, no significa no ser inclusivo.   

Como discípulos de Cristo, somos llamados a incluir, no a excluir. Jesús fue el mejor y máximo ejemplo de inclusión. Él recibió a todos y todas, pero no dejó sus principios. Este equilibrio es al  que estamos llamados.

                                                                    “Para cambiar algo, hay que conocerlo…”.

                                                                                                 Anónimo.

BIbliografía
Salgueiro, F. La urgencia política de ser interculturales FTL.
Tavarone, Domingo. Fundamentos de Lingüística. Ed. Guadalupe.1992.
Castelao, G. Ortografía. Ed. Biblos. 2004.
Guirad, P. La Gramática. Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba). 1961.
Consultas a diversos artículos publicados en la web sobre este tema:
• www.rae.es La postura de la Real Academia de la lengua Española.
• El género lingüístico español y el lenguaje de género (Academia Costarricense de la Lengua)
• Karina Galperín sobre el lenguaje inclusivo: “La lengua busca nombrar un tercer género” Artículo de La Gaceta (Tucumán) 2019

Marcelo Maristany
Escritor, dibujante-ilustrador y tallerista,
Autor de los libros “El quinto riel y otros cuentos”,
“Ensanblados”, “Jaguares”, “Bitácora”, “Onírica” y
una publicación en formato e-book “Ateos y ateos”.
Autor e ilustrador de cuentos para niños: “La Ballena roja”,
“El dinosaurio de la cola puntiaguda” y “¿Cuál es tu secreto?”
Actualmente se congrega en la 2da iglesia de la Unión Evangélica Argentina de La Plata

Cordialmente es la expresión de PASTORESxlaGENTE que fiel a sus principios no procura fijar conceptos únicos, sino que busca expresar la diversidad en la pluralidad que caracteriza al movimiento evangélico.
Las notas publicadas en esta edición digital reflejan la opinión particular de los autores.
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